Archivo de la etiqueta: literatura argentina

ALEJANDRO RUBIO (UNA SELECCIÓN)

Leímos la obra completa de Rubio: su poesía reunida en La enfermedad mental y sus textos en prosa (La garchofa esmeralda y el blog Zardoz). Como en el trabajo del genio, tiramos mierda contra la pared: algunas cosas se cayeron, otras quedaron pegadas.

Alejandro-Rubio

“Es conocida la pequeña pieza de Borges sobre un hombre que, meses después de la muerte de Evita, montaba en Chaco o Corrientes el velorio de una muñeca rubia cobrándoles una módica suma a los lugareños, que así presentaban sus respetos a la señora. La conjetura de Borges: Perón y Eva, héroes de una crasa mitología. Eso es lo máximo que alcanzan los antiperonistas en su comprensión del fenómeno: la buena gente ignorante, en busca de trascendencia semirreligiosa, engañada por un siniestro demagogo. Olvidan que el pueblo peronista no es ingenuo ni crédulo, al contrario, es taimado y pícaro, y se identificó con Perón porque vio en él la versión superior de esas cualidades. Menem tenía las mismas virtudes y eso cimentó la popularidad que le permitió convertir el PJ en el ariete de una política históricamente antiperonista, ya que todos los peronistas saben que no existe, no existió nunca, la ideología. El peronismo es el rizoma argentino y por eso los binarios, biunívocos, cuadrados cuadros de la izquierda y la derecha lo denostan por informe y poco riguroso, ‘populista’, dicen, pronunciando con la boquita fruncida esa palabra de puto. Están condenados a una perpetua frustración: sea cual sea el curso que tome el país, el peronismo, en alguno de sus sentidos y en todos a la vez, estará al timón.”

+

“Esta fue la casa de mi padre. Ahora en sus elementos primarios descompuesta. El vacío y los materiales, separados por un hiato que la ausencia de mano humana hace infranqueable. Acá me senté y armé un cigarrillo. ¿Por qué no puede construirse un hogar de humo?”

+

“Me senté al lado de una nena tan linda como las que había dejado atrás, donde seguramente la fiesta continuaba, la charla, la música, y como si fuera un efecto se me presentó mi historia, íntegra y segmento a segmento, con sus hechos destacados, su nulidad y su atmósfera. Sin empatía y sin rechazo la contemplé pensando: esto es lo que me pasó, esto es lo que hice, éste soy yo.”

Sigue leyendo

Anuncios
Etiquetado , ,

El ojo trasandino (que nos mira)

Hace un tiempo encontré un texto, en algún sitio de internet que ya no me acuerdo, del escritor chileno Roberto Bolaño que trata sobre el canon de la literatura argentina, y lo guardé en mi disco rígido. Ahora, releyendo unas cosas viejas, lo volví a encontrar y decidí postearlo, justo hoy,  en vez de ponerme a escribir la necrológica que merecería Fogwill. Un gesto extraño,  capaz un manotazo de ahogado, sobre todo porque en el texto de Bolaño Fogwill ni siquiera figura. Están Hernández, Güiraldes, Mallea, Marechal, Borges, Mujica Láinez, Arlt, Sábato, Cortázar, Bioy, Gombrowicz, Piglia, Aira, incluso Soriano y hasta el marginal Osvaldo Lamborghini. Pero Fogwill no figura.  Una oración del propio texto de Bolaño podría actuar como una puesta en abismo, o un epígrafe a la muerte de este Fogwill que no se nombra: “La literatura es una máquina acorazada. No se preocupa de los escritores. A veces ni siquiera se da cuenta de que éstos están vivos.” De todas formas hay que admitir, ante la imposibilidad de escribir el obituario que tendría que escribirse hoy, que esto es lo que es: no un homenaje heterodoxo a la figura de Fogwill, el día de su muerte, con un texto que reflexiona sobre el canon de la literatura argentina al tiempo que lo esquiva como figura central, sino una mirada chilena altamente influenciada por Borges, de lo que vendría a ser la literatura argentina. Dice así:

“Es curioso que fueran unos escritores burgueses los que elevaran el Martín Fierro, de Hernández, al centro del canon de la literatura argentina. Este punto, por supuesto, es materia discutible, pero lo cierto es que el gaucho Martín Fierro, paradigma del desposeído, del valiente (pero también del matón), se alza en el centro de un canon, el canon de la literatura argentina, cada vez más enloquecido. Como poema, el Martín Fierro no es una maravilla. Como novela, en cambio, está viva, llena de significados a explorar, es decir, conserva su atmósfera de viento o más bien ventolera, sus olores a intemperie, su buena disposición para los golpes del azar. Sin embargo, es una novela de la libertad y de la mugre, no una novela sobre la educación y los buenos modales. Es una novela sobre el valor, no una novela sobre la inteligencia, mucho menos sobre la moral.

Sigue leyendo

Etiquetado , , ,