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LAS CAJAS COCA COLA

Por L.W.

  1.

 Vivíamos en el quinto piso de un edificio céntrico, Geraldina, yo y alternativamente su hija Anita, de tres años, que pasaba una semana con nosotros y una con su papá, el ex marido de Gera. Tratábamos de llevar una vida considerada normal. Íbamos al supermercado chino de la vuelta a hacer las compras y volvíamos caminando por Yrigoyen. A veces nos iluminaba una gigantografía de Nicole Neuman y Fabián Cubero, en blanco y negro, casi sin ropa. Mi mentalidad de barrio periférico tuvo que acostumbrarse a esas luces relativamente fuertes y a los estímulos constantes de las vidrieras. Dejábamos el auto de la madre de Gera en una cochera y volvíamos caminando por las veredas anchas de Alsina. Solíamos ir con Anita a restaurantes donde hubiera juegos para nenes, principalmente uno en la avenida Alem. Gera sabía cocinar un excelente pastel de papa. Algunos viernes que estábamos solos pedíamos sushi.

 Mi mentalidad de barrio periférico también tuvo que acostumbrarse a la dinámica del edificio, con sus horarios para la recolección de basura, los viajes en el ascensor con gente de los demás pisos (que funcionaban como un género autónomo), y las charlas ocasionales y entrecortadas con el portero, un hombre medio pelado y de tez negra de tipo hindú que cubría todos los diálogos con un halo de secretismo.

 La cuestión es que un domingo a la mañana abrimos la puerta para salir del departamento y en el piso, bien paralela al umbral, había una caja Coca Cola. Las cajas Coca Cola son como las cajas PAN de Alfonsín, pero destinadas al sector social medio-alto: un pack con algunas botellas de gaseosa. Miramos los demás departamentos y cada uno tenía su respectiva caja. No fue difícil imaginar el edificio verticalmente con sus departamentos, sus puertas y sus cajas Coca Cola, dispuestas de manera prolija por la noche mientras todos dormíamos. Cuando entendí que la Coca Cola Company nos estaba dando un presente, agarré la caja para llevarla a la cocina. Después me di vuelta y vi que Gera venía con la caja de la puerta de al lado.

– ¿Qué hacés? –le dije.

– Agarro las botellas –me respondió, y el enunciado sonó tan lógico que no pude contestarle nada. Gera volvió a salir e hizo lo mismo con las demás cajas. Una a una las fue metiendo en nuestro departamento. El piso quinto quedó vacío de cajas Coca Cola. Los dueños o inquilinos todavía dormían. Cuando salieran iban a vivir un domingo normal. Lo que les estábamos robando, más que las cajas, era la posibilidad de presenciar en carne propia las ruedas aceitadas del capitalismo.

2.

  Obviamente el robo quedó en evidencia ese mismo día. En las charlas de ascensor el motivo del clima fue rápidamente reemplazado por el del regalo de la Coca Cola. La gente del quinto piso se enteró de que les faltaba algo y se quejó con el portero. Posteriormente la novedad del regalo fue reemplazada por la del robo del quinto piso. En principio, con Gera descartamos una orden de allanamiento generalizada. Alguien se había llevado las cajas y había conmovido más el orden moral del edificio que una figura legal. Con la cocina repleta de botellas nos dimos cuenta de que antes que del enemigo externo había que cuidarse del que teníamos adentro. Por un lado, Anita no podía encontrar semejante cantidad de azúcar. Efectivamente ahí había gaseosa como para aflojarle las tuercas a un Renault 9. Y por otro, Lurdes, la niñera, una chica bastante limitada, no podía ver el espectáculo que teníamos enfrente porque, incluso sin voluntad, nos podía dejar expuestos en el primer diálogo con cualquier desconocido. Por todo esto las cajas fueron a parar al ropero de nuestra habitación. Durante días desayunamos, almorzamos y cenamos Coca Cola. Las botellas vacías las fui sacando en una mochila y las descarté progresivamente en un contenedor que había cerca de mi casa paterna, a unas cuarenta cuadras del edificio. No había duda de que en las siguientes semanas el portero iba a revisarnos la basura a todos, buscando algún indicio, algo que dijera que esas cajas estaban efectivamente en algún lado, celosamente guardadas.

coca-cola-white-wave  Por nuestra parte, esperamos que la cosa se diluyera con el tiempo. Si bien los cruces ocasionales con los vecinos tenían cierta tensión implícita, los días parecían seguir con normalidad. Gera se levantaba a las siete de la mañana para ir a trabajar en una dependencia pública y yo a las nueve para avanzar en mis obligaciones como reciente becario del Conicet. Al estar en el centro muchas mañanas aprovechaba para salir a hacer trámites. Iba al banco Nación, a Henry libros o a hacer la cola en un Pago Fácil. En los trayectos y minutos muertos, mientras duró el tema de las cajas, pensé casi solamente en eso. Me repetía como un axioma: “A quienes puedan pagar: regalarles”. En este caso, regalarles las botellas a quienes pudieran pagarlas. Me parecía una estrategia infinitamente sutil. Mi mentalidad de barrio periférico todavía tenía mucho que aprender, de la psicología de los vecinos (en mayor parte reducidos a la fórmula publicitaria de ABC1) y de los modos en que el capital intensivo se vuelve sobre sí mismo, como una víbora cuando se muerde la cola para reproducir la lógica de un círculo, evidentemente virtuoso, engrosándose cada vez más y cada vez más. La estrategia económica de Coca Cola seguro se encuadraba en movimientos financieros y volátiles más amplios, pero específicamente las cajas no eran menos materiales que los containers pesados del puerto. Cuando llegaba de hacer los trámites, me sentaba en el escritorio, me servía un vaso de Coca Cola e intentaba trabajar un poco para despejar la cabeza. Pero estaba en la instancia de empezar a construir un marco teórico y había arrancado con Adorno: “En nuestra época de superproducción, el mismo valor de uso de los bienes es cuestionable y cede ante el goce secundario del prestigio, del goce de estar al día, en definitiva del goce de la mercancía: mera parodia del resplandor estético”. Con lo que el marco teórico se desdibujaba en el análisis de los aspectos secundarios del robo. Ciertamente no se trataba tanto del líquido marrón que tenía en el vaso, repleto de burbujas saltando como si estuvieran vivas, sino de la línea blanca zigzagueante sobre el fondo rojo de la etiqueta. A su vez, el análisis del poderío de las fuerzas productivas (o lo que fuere) derivaba en los detalles de nuestro accionar. Cada vez que levantaba la vista y miraba el logo de la gaseosa me transportaba al momento en que habíamos abierto la puerta y encontrado las cajas. Esto pasaba prácticamente todo el tiempo. Cuando Gera se estaba duchando, o salían las publicidades de algún programa desde el televisor o miraba para abajo desde el balcón del departamento se me venía a la cabeza la imagen de las cajas apiladas y tapadas con una frazada atrás de una de las puertas de nuestro placard. Incluso con Anita, con quien teníamos una conexión especial, cuando hacíamos rebotar una pelota de goma, o le armábamos casas a muñecos Playmobil o encastrábamos figuras geométricas tridimensionales en un tablero con huecos, pensaba en el pasillo vacío después de que Gera lo hubiera saqueado.

3.

 Sin embargo, dos cosas cerraron el ciclo. En principio la gaseosa terminó acabándose. Pero, sobre todo, el punto final se dio gracias a que el robo fue descubierto. Y como no podía ser de otra manera, atrás de la resolución estuvo la cabeza calculadora del portero. Imagino que para él habrá sido un Sábado de Gloria (el día de la resolución cayó un sábado). Sentado en el hall, pacientemente, se lo comunicó a cada habitante del edificio: a cinco departamentos por piso, sumados los quince pisos, eso da la capacidad de 75 departamentos, ampliamente una cifra por encima del centenar de personas. Incluidos Gera y yo.

Ese día habíamos ido a Walmart a comprar algunas cosas y volvíamos con bolsas en las manos. El portero estaba sentado con la puerta abierta. Mientras esperábamos el ascensor nos salió al cruce:

– ¿Vieron quién se llevó las cajas?

– ¿Qué cajas? –le respondí.

– Las Coca Cola.

Miré alrededor esperando que no entrara nadie. Imaginé un espectáculo indigno.

– No, ni idea.

– Los albañiles del octavo –sentenció. Lo miré con sorpresa.

– ¿Qué albañiles?

– Los que estaban haciendo una reforma en el 8° “C”.

– Na –dijo Gera.

– Sí –le respondió el portero- los vi saliendo por las cámaras de seguridad del hall. ¿Podés creer?

– No, increíble.

– Yo por eso les digo –siguió el portero con atribución- hay que tener mucho cuidado quién entra acá.

Subimos por el ascensor, guardamos las cosas en la heladera y nos tiramos a mirar televisión completamente sobreseídos. Por unos días nos contamos varias veces la misma anécdota, siempre con el mismo remate: “los hijos de puta de los albañiles”.

 En cuanto a la actitud del portero se la podría abordar desde diferentes aristas de la psicología humana. Sin embargo, yo creo que la cuestión es sencilla y tiene que ver más con una virtud que con un defecto. Específicamente, con la habilidad (por otra parte necesaria) de posicionarse en relación con una temperatura social. En este caso la del sentido común del edificio, en evidente sintonía con el antiperonismo del microcentro bahiense. El portero ubicó el desenlace (que necesariamente no podía quedar abierto) en un orden de cosas preestablecido. Siguiendo la lógica de que cada elemento tiene un lugar asignado encastró perfectamente la pieza que faltaba, como si se tratara de uno de esos juegos con figuras geométricas de Anita.

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POLICIALES

Es una tranquilidad saber que uno no tiene nada encima cuando va caminando por un pasillo largo (con entrada y salida a mitad de dos calles paralelas) si un policía viene atrás.

gorra_policia01(1)El otro día, caminando por la calle Sarmiento, se dio esta ecuación pero de manera invertida. Iba caminando atrás de dos policías, rengo por un dolor crónico en mi rodilla, encapuchado (con mi campera de “Malvinas”), un pantalón Adidas trucho y unas Converse de lona muy viejas. Así y todo, con mi dolor rotuliano crónico, alcancé a los policías y en una frenada uno se corrió un poco a la izquierda, justo cuando estaba por pasarlos y tuvimos un choque mínimo, por lo que tuve que darle un medio abrazo (con mi mano izquierda agarré al que se había corrido levemente como para reducir el impacto de ese choque mínimo) y el policía me dijo “pase amigo”. De ahí hasta la plaza Rivadavia me escoltaron como si me estuviesen llevando preso, pero nada más lejos: yo iba rengueando y sintiéndome seguro, sobre todo de mí mismo.

Hace unos días, cuando finalmente pude hacerme cargo del negocio familiar en Buenos Aires, estaba parado en la puerta del local mirando el flujo de personas con unos lentes negros tipo Rayban y dos policías empezaron a gritarme algo, seguramente por la forma de apoyarme en la pared. De inmediato lo vi a Petrovna que venía con su esposa por la vereda de enfrente, caminando en plan de paseo turístico, con una campera inflada y una gorra reglamentaria de policía puesta en la cabeza. Petrovna está de la nuca: lo supe siempre y lo ratifiqué en ese instante. Sin hacer caso de los gritos policiales grité fuerte el nombre de Petrovna para que me viera y después de cruzar de vereda en un amistoso encuentro se sacó la gorra y me dijo “acobachála por ahí que no la vean”. Le hice algún chiste en relación a su vestimenta (que era un turista asqueroso) y agarré la gorra reglamentaria. Pasamos adentro del local, dejé la gorra abajo del mostrador, y los policías desaparecieron en el flujo de gente, seguramente atrás del rastro de alguna otra persona sola.

(Bahía Blanca, 2006)

 

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“EL AMOR & EL ESPANTO” NO RENUNCIA

El 11 de abril se llevó a cabo el festejo por el aniversario de Bahía Blanca, a puertas cerradas. La plaza estaba vallada, Vidal ni siquiera la pisó. La llevaron en una combi hasta el hall de la municipalidad donde intentó dar un discurso de cinco minutos. Fue interrumpida por una chica que le reclamó sensibilidad social. Le dijo que su gobierno está por pagarle a los buitres con el hambre de la gente. Vidal habló de democracia sin prestarle el micrófono y el público/funcionario la aplaudió. Terminó con sus cinco minutos y salió disparada. La llevaba Biondini con una mano en la espalda. Las cruzamos cuando bajamos las escaleras y vimos en la gobernadora cara de espanto. Afuera se escuchaban las bombas de estruendo de las diferentes protestas: UOCRA, ATE, auxiliares docentes, CTA, CGT. Cuando con Gay pudieron escaparse (se fueron al polo petroquímico) se desarrolló el evento en la plaza Rivadavia: estatuas vivientes, danzas neo-gauchescas, el pibe que era cartonero y ahora es un teen-star, todo para un público absolutamente reducido: funcionarios, periodistas, militares y allegados al PRO. La gente: afuera.

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Sin embargo, la agrupación “El amor & el espanto” calladamente fue filtrándose y logró un acto de repudio a las políticas educativas y sociales del frente Cambiemos. Lograron montar una carpa amarilla (que pasó por PRO mientras esperaban para hacer la intervención) y después del discurso de Vidal desplegaron sus banners donde se pudieron leer los dichos nefastos de la última vicepresidenta del Consejo Escolar. Perdriel, así se llama, ante la queja por unas partidas de leche en mal estado que llegaron a jardines y escuelas había dicho que “El que tiene hambre come cualquier cosa”. Todos los integrantes de “El amor & el espanto” llevaban una remera con la cara de Perdriel y la palabra “RENUNCIÓ”. Atrás la consigna que promovían desde su evento en Facebook: “LECHE EN MAL ESTADO, ESTADO CON MALA LECHE”. Sacaron una olla popular y con una garrafa hicieron una chocolatada. Se la sirvieron al público/funcionario en unos vasos que tenían datos del ajuste que el gobierno de Macri viene llevando a cabo y repartieron folletos explicando que Perdriel es Cambiemos y que Cambiemos (más allá de la renuncia) es Perdriel.

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Este es el volante que repartió el grupo “El amor & el espanto” junto con la chocolatada:

PALABRAS PODRIDAS
(esto es el PRO, esto es CAMBIEMOS)

Bahía Blanca, 11 de abril 2016

Adriana Perdriel, vicepresidenta del Consejo Escolar de Bahía Blanca y funcionaria del PRO, ante unas partidas de leche en mal estado que llegaron a jardines y escuelas declaró que “El que tiene hambre de verdad come cualquier cosa”. La frase, que deja a la vista su estatura ideológica, se corresponde con otras del mismo tenor como “Los hijos de los delincuentes van a seguir siendo delincuentes, porque lo tienen en los genes.”
Desde el colectivo político El amor & el espanto reclamamos su renuncia, que se hizo efectiva. De todas maneras, proponemos pensar la matriz que atraviesa su espacio político y que hace que alguien así haya ocupado un cargo tan sensible en materia social. Más allá de lo despreciable de la declaración, la anécdota se inscribe en un marco más profundo, en el que el Frente Cambiemos está llevando a cabo un recorte temerario en el cupo de los comedores escolares, descontando sueldos a 65 mil auxiliares docentes, estableciendo decretos que permiten la flexibilización laboral, reprimiendo la protesta salarial de la mano del titular de la Dirección de Escuelas de la provincia Alejandro Finocchiario, entre otros aspectos que se resienten con el recorte presupuestario, como el edilicio y la infraestructura.
En ese sentido, nos preguntamos ¿qué perspectiva de desarrollo social y educativo hay para la ciudad? ¿Hasta dónde llega el ajuste dispuesto por el gobierno provincial y nacional? ¿Qué grado de cinismo es este que manda a comer “cualquier cosa” a los chicos más pobres mientras transfieren recursos de los sectores más vulnerables a los más concentrados?
Una cosa grave es que haya leche en mal estado y otra más terrible aún es que haya un Estado mala leche.

El amor & el espanto. Cultura bahiense contra el neoliberalismo

Acá un video:

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LA FIESTA DEL MONSTRUO

Notas sobre el primer festival de corto documental de Bahía Blanca (Borges y Bioy también están invitados)

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¿En Bahía Blanca pasan cosas que merecen ser documentadas? ¿Qué cosas pasan en el centro, en los márgenes del entubado, en los barrios, en las salidas a las rutas y sus campos adyacentes o en los alrededores de sus polos productivos? ¿Puede una ciudad que aglomera aproximadamente a 400.000 personas ser tomada como objeto? La primera edición de la FIESTA MONSTRUO (con el apoyo del Fondo Municipal de las Artes) intenta responder estas preguntas, a partir de cortos audiovisuales que abordan, de una u otra manera, el género documental. La FIESTA MONSTRUO, entonces, como un acontecimiento. Pero no en el sentido coloquial de “gran suceso” sino sobre todo como pantalla (no reflejo) de lo que pasa cotidianamente y que suele parecernos insignificante, en sintonía con aquello que dijo un crítico (que se llamó Deleuze) para definir el “acontecimiento”, es decir, “lo que transcurre durante cinco minutos”, que de tan estar ahí nos compone y va construyendo nuestra propia idiosincracia.

La FIESTA MONSTRUO va a tener lugar en los Museos de Arte (MBA-MAC) el 12 de diciembre. La recepción es a las 17 hs con música en vinilo a cargo de Juani Bilbao. A las 18 hs en el SUM se proyecta un pastiche audiovisual con material de 10 artistas locales: entre otras cosas, una secuencia de planos interpela a una señora que -parece ser- quemó a un perro con agua hirviendo; gente en una marcha masiva se queja de los que gobiernan; un toro caído no se puede dar vuelta en el medio de un campo; un pibe discute con la concesión de un comedor universitario por la lógica de su funcionamiento. 18.30 hs hay un receso donde Juani sigue pasando música y alguien ofrece limonada con un tentempié para pasar el rato. A las 19 hs se proyecta el capítulo de televisión documental “Mundo Petróf” (2015), la captura de una cosmovisión que funde arte y política y que surge de un método constructivo basado en la reutilización de desechos. “Al agua sucia hay que ir -dice Petróf- a la mugre”. Desde Bahía Blanca y a través del filtro de una percepción alucinada efectivamente podemos pensar lo cotidiano: las formas productivas, los medios masivos, la belleza, el deporte, el pasado, las posibilidades de vida, la realidad del país y del mundo. En este apartado cabe otra pregunta: ¿puede la lógica barroca y sobresaturada de un gimnasio construido con chatarra en la primera calle de 11 de abril transformar, aunque sea por un día, la de las paredes ascépticas del MAC? 19.30 hs el mismo Petróf va a recitar un poema escrito para la ocasión, el único poema que escribió en su vida y va a quedar un espacio de “micrófono abierto” donde quien quiera va a poder manifestar lo que fuere. A las 20 hs la fiesta cierra con música de “Los galgos”, una performance de las “Yaga Plush”, algo para comer y vino (blanco y tinto).

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En su sentido etimológico, “monstruo” significa “mostrar espectacularmente”. Pero en un sentido extendido hace referencia a la creación de un espacio que vaya por canales alternativos a los del circuito comercial. Nos interesa generar una zona donde puedan circular, de manera no competitiva, aquellas rarezas que no tienen lugar en otros lados: el “idiota” (ahora sí etimológicamente, como lo que es único en su género), el freak, en definitiva, el monstruo.

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BAHÍA BLANCA, 2008

sequíaTodo empezó como varias otras veces con un blanco mental. Pero esta vez ese blanco fue el principio de algo funesto, la conciencia de haber dejado de controlarme a mí mismo. “Llego hasta el basurero” -le dije a Cristina- “y ahí me pierdo, no me acuerdo más nada”. “Después de eso me despierto en la pieza”. No sé qué pudo haber pasado en el medio, ni si van a venir nuevos blancos. Lo que sí retengo es el sueño posterior a ese blanco mental, es decir el que tuve antes de despertarme en la pieza: una fuerte lluvia, que inunda las calles de esta zona reseca, una salida a la ruta completamente inundada abajo de un cielo gris. Nado hasta el otro lado, y vuelvo también nadando. Me parece que significa lo que está pasando afuera: la total ausencia de lluvias, no sé cómo, la terrible sequía que deja montañas de vacas muertas en los campos.

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UNA IMAGEN SIMPLE. UNA SOLA PALABRA. MUCHA CONNOTACIÓN

budassiPor Sintrofil, especial para Estado actualizado

Un afiche muestra sólo una foto de un nene junto a la palabra Intendente. Blanco y negro la imagen, fondo anaranjado y letras azules con la mínima leyenda. La extrema concisión te impulsa a buscar todo lo que no está explícito.

Observás un poco más, entonces. El pibito es rubio y está parado, solo, en medio de un pastizal que se extiende hasta el horizonte. Sostiene con su manoderecha la manija de alambre de una lata de aceite Supermóvil.

Cierto paralelismo fonético y la sugestividad del cuadro te hacen ir de intendente a ¿entendiste?, como si en verdad el chico estuviera reclamando (y ofreciendo) complicidad.

No se ven más personajes: está el nene mirándote y estás vos frente a él. Querés evadir esa invitación desviando la vista, pero el afiche aparece pegado sobre un cerco de obra en una serie de unos diez o doce. No podés esquivarlo tan fácil.

¿Querrán la rubiedad y el hecho de ser de campo desde chiquito
atemperar los pesados significantes que enmarcan el nombre de un candidato del Frente para la Victoria? ¿Dirá su soledad que no hay forma de hacerse acompañar que no lastime esa inocencia? ¿Quién es el destinatario del guiño?

Así como en una vereda hay quienes sostienen que Macri, por ser millonario de cuna, no necesita servirse de la política para beneficiarse, habrá quienes sobre esa misma vereda sientan algo parecido de quien fue chacarero de nacimiento.

Simétricamente, una señal para los desconfiados de enfrente: Supermóvil: hace décadas YPF fue nacional y las cosas nos iban bien, no hagamos ruidos innecesarios con aparatosos amagues neoprivatizadores.

Y, tanto para unos como para otros, la ausencia de malas juntas deja al nene limpito, inocente, adorable.

Rubio. Peronista pero rubio. Solo. ¿Solo? No del todo: con tu complicidad. Intendente, ¿entendiste?. Yo te sonrío.

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24 DE MARZO – DÍA DE LA MEMORIA

tumblr_mgudyozngd1rl6dpbo2_500A 37 años del golpe cívico-militar-clerical Narrenschiff fue a los actos conmemorativos que las diferentes facciones políticas de la democracia hicieron en Bahía Blanca.  Esta trigésimo séptima celebración no es una celebración más. Se da en un contexto complejo. Por un lado, a nivel nacional, en el marco de la aparición en los medios masivos de caras pasadas a esta altura por un filtro violeta. José Alfredo Martínez De Hoz, el cráneo del plan económico de la dictadura, hace unos días murió siendo procesado por delitos de Lesa Humanidad, después de que en 2007 se dictara como nulo el indulto que Menem firmó en el año ´90. Y Jorge Rafael Videla, para nada muerto pero también procesado, llamó a un alzamiento de las fuerzas armadas, específicamente, en contra del kirchnerismo. En el medio local, aparecieron pintadas de una agrupación fantasma en el mac (museo de arte contemporáneo) y en una escuela pública que rezan: “24 de Marzo día de la venganza terrorista”. Por otro lado, en el otro vértice de las cosas, es el primer acto conmemorativo que se celebra con genocidas presos. En Bahía Blanca, con una condena que dicta cadena perpetua a 14 militares del Vº cuerpo y varios años de prisión efectiva para otros tres. No es una celebración más, tampoco, en prospectiva. En Bahía Blanca, por el desarrollo de los juicios por delitos de Lesa Humanidad a represores de la Armada, donde se infiere que “la pata civil”, como suele llamarse, podría quedar expuesta. En este caso, por la responsabilidad de un medio hegemónico local, como lo es el diario La Nueva Provincia. A continuación, el informe:

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PARO DOCENTE 2013

Después de haber cubierto el 8N  y la “Fiesta de la Democracia” en Bahía Blanca para  Saber Ver (martes 22 hs. por canal 2 de Multicanal), este año Narrenschiff vuelve al programa y promete un informe de actualidad cada 15 días.

El primero de los informes tiene que ver con el paro docente en Bahía Blanca, en el contexto de las paritarias 2013, donde la gobernación provincial no supo ofrecer una propuesta superadora en relación a las exigencias de los gremios: hasta ahora, el último número, 18.5 %. Conflicto salarial, de infraestructura, de retraso en el pago de los haberes. Paro transversal que atravesó los sectores de educación y salud públicas, además del de los trabajadores del Estado (ATE). El principal y único responsable, según Roberto Baradel de SUTEBA: Daniel Scioli. En el informe, otras voces:

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EL MARCO POLÍTICO HACE 7 AÑOS

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Por L.V.

20 – 03 – 06

Hoy Lopes (después ya de varios días de los allanamientos) inauguró obras públicas en Spurr. Tuvo una especie de rueda de prensa antes de salir de la municipalidad, creo que en unas cocheras municipales, donde estaba escrito su nombre en la pared a manera de reservación (Rodolfo Lópes intendente). Después la rueda siguió en el barrio Spurr, donde dijo que en la calle la gente le daba su apoyo, que se había movido mucho en el fin de semana y había tenido mucho contacto con la gente. Dijo, también, que esperaba el momento de declarar, que tenía muchas ganas de hacerlo, pero que por el momento el fiscal no lo había llamado. En otra rueda de prensa habló también su abogado. Cuando le preguntaron las causas por las que Lópes estaba siendo investigado dijo que no las sabía muy bien. En un momento del diálogo, cuando un periodista lo interrumpió, dijo: “¿por qué no me deja escuchar?”, mezclando en una misma frase su necesidad de hablar y de que lo escuchen. Estaba nervioso. El Concejo Deliberante trata de postergar la venta de un pliego de la Terminal de ómnibus, y al parecer, lo va a conseguir. Su argumento es que el pliego actual está hecho a medida de una empresa de afuera, y deja sin posibilidades a las de acá.

En Entre Ríos se suspendieron los cortes de ruta y esperan la respuesta de Uruguay.

Chávez le dijo a Bush (Mr. Danger) que era de lo peorcito que dio el mundo. También le dijo borracho y bruto.

La ministra de defensa Nilda Garré viajó a Chubut para destituir a algunos militares. Encontraron que estaban haciendo inteligencia secreta de funcionarios (incluso creo que al presidente K) con datos personales, su historia política, y de su familia. Entre lo que encontraron había también, incluso, datos de la misma Ministra de Defensa. El viernes es 24 de marzo: se cumplen 30 años del golpe de Estado.

21 – 03 – 06

En Francia alumnos de la Sorbona resistieron a la autoridad desde dentro de la universidad en protesta por una ley nacional de flexibilización laboral. Mientras los policías intentaban avanzar volaban sillas por el aire. La imagen era esperanzadora: los alumnos de la Sorbona habían tomado los pupitres que ahora volaban por el aire, a manera de resistencia. Al otro día marcharon por las calles de París junto a sindicatos de trabajadores y una bola inmensa y roja daba vueltas por las cabezas de los manifestantes con la inscripción CGT. La marcha fue multitudinaria. Hubo represión. Las imágenes eran como acá, caóticas, pero a la vez prolijas. Una postal descontextualizada. Los representantes de Venus (los franceses, en contraposición a los marciales no marcianos yanquis de Marte) mostrando que también pueden ser violentos. La ley de flexibilización laboral permite a los dueños del capital despedir a un empleado menor a 25 años antes de los dos años de trabajo sin ningún tipo de explicación, ni indemnización. Y no debe haber peor cosa (habrán pensado los acreedores, los banqueros, los funcionarios) que un afrancesado caliente.

Apareció en la escena política Dámaso Larraburu. Dijo que Lópes era un tipo honesto, pero que no lo veía desde hacía un año. Que era un gordo calentón (“pero no lo digo despectivamente”, dijo, “lo digo como a mí me dicen flaco”) y que desde que Lopes estaba con Grimber estaba distinto. A las pocas horas volvió a aparecer en la asunción de Benamo a la presidencia del bloque del PJ BB. Había bombos, todos cantaron la marcha: los muchachos peronistas. Dedos en V.

Gualeguaychú ya liberó un puente, pero Colón no quiere hacerlo, y Uruguay sigue esperando.

Bachelet hizo su primera visita al exterior como presidenta de Chile, y eligió a Argentina. “Nuestra relación política siempre fue estratégica”, dijo, “y lo va a seguir siendo. Como hace años en la Unión Europea también nosotros necesitamos una unión franca y transparente. Voy a priorizar el trato con Argentina a los demás países de América Latina. Que haya venido acá en primera instancia es un gesto claro que quiero dar.” K. también dio su discurso, pero no pude escucharlo.

Por la mañana había unas imágenes de la Ministra de Defensa Garré en Puerto Belgrano, desfilando ante los militares y dándoles la mano a cada uno. Las caras de ellos eran raras. Todo el tiempo la escoltaban dos que parecían complacientes. Había un poco de viento, Garré llevaba el pelo negrísimo y en su brazo izquierdo una cartera blanca.

23 – 03 – 06

El caso Lopes llegó a los medios nacionales. El zócalo decía: “Bahía Blanca caja negra.” Y pasaban una imagen reiteradamente en los informes que no había visto: en el momento de la asunción del FPV en todo el país K. se presentó con Lopes. La gente, abajo, los aplaudía. Y los dos en señal de victoria alzaron sus manos. Lopes se agarró al presidente, pero K solamente dejó su palma abierta, dejándose agarrar, nada más, solamente, pero siguió así incluso cuando Lopes le cerraba la mano en la suya, con la palma abierta, se dejó como quien se deja, pero no cerró su mano, no hizo de los dos puños en alto uno solo y fraterno.

Ahora Colón también liberó el puente que lo une a Uruguay.

En el jardín de la Casa Blanca encontraron un paquete dudoso. La CNN se mantuvo alerta todo el tiempo. Al parecer no fue más que eso: un paquete tirado en el jardín de la Casa Blanca.

24 – 03 – 06

Hoy se cumplen treinta años del golpe militar. Isabel despega en un helicóptero desde una H enmarcada en un triángulo.

Lopez Rega: “Massera es un gran tipo.”

Balbín: “se conjugan todos los movimientos de las Fuerzas Armadas más meritorias, las que enterraron a sus muertos, las fuerzas más grandes de la Historia.”

Cuando Osvaldo Bayer escuchó el 24 de marzo que regía en Argentina un gobierno militar, que había un golpe de Estado, decidió irse al centro (lo dice en un spot de canal 7) a las calles, para mostrarse, para demostrar su inocencia. Y ahí en el centro se encontró con Rodolfo Walsh. Se pararon enfrente de una vidriera, de una joyería, para poder hablar, y Walsh le dijo “qué hacés acá vos te tenés que ir a la mierda. Vos escribiste eso de la patagonia te tenés que ir a la mierda.” “¿Y vos?” Le preguntó Bayer. “Escribiste Operación Masacre, estás metido en la cosa, sos el primero que se tiene que ir”. “No, lo mío es distinto,” le respondió Walsh. “A mí no me va a pasar nada.” De ahí fueron a un café y siguieron charlando un rato. Esa fue la última vez que Bayer vio a Walsh.

Incidentes en escrache a Martínez de Hoz: policías heridos.

La Eta anunció un alto al fuego. Encapuchados como moscas anunciaron un alto al fuego.

Colón liberó el puente pero las papeleras se siguen construyendo. Había pactada una reunión entre Tabaré Vásquez y K en Uruguay, reunión que por lo pronto está suspendida.

Grimber pidió licencia por un mes, por su estado de salud “delicado”.

Simpsons: las rosas son rosas

abril es un mes cruel

el más cruel

los ácaros aman el sabor de la belleza.

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CRÓNICA DE UN COLOMBIANO EN BAHÍA BLANCA

En el 2009 cayó un colombiano a Bahía Blanca, enredado en una historia policial/amorosa.  A continuación, reproducimos la crónica de aquellos días.

Por L.V.

colombianoA Yiyo lo llaman por celular

abril 9, 2009, 2:37 am
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Tengo que decir cómo son las cosas, todo lo que está pasando, aunque no sea para nada todo lo que está pasando, ni siquiera la gran parte de las cosas que están pasando, sino algo anecdótico de barrilete que anda por ahí y se cruza gente. A Yiyo lo llaman por celular y es un policía que lo acusa de ser cómplice del secuestro de una menor. Que un colombiano que estaba viviendo en el domicilio de esta menor etcétera y que él es cómplice en tanto no dé información sobre este colombiano. Y Yiyo no sabe nada del colombiano. No sabe que vino de Colombia “por tierra”, porque es más barato, que estaba parando en la propia casa de la familia de la menor que lo decidió hospedar, en una casa que en realidad son tres, en la primera cuadra de la calle San Juan, la madre de la menor y algunos hermanos en una de las tres casas, y el padre en otra alrededor de un patio porque son separados. No sabe que el colombiano tiene pensado jugar al fútbol en la primera de Guatemala (acá llegó con la intención de jugar en Olimpo), pero sí sabe que antes estuvo probándose en Brasil, y también conoce sus escasas capacidades para jugar al fútbol porque más de una vez jugó con él. Y entonces no sé qué número le quiere dar al policía que le pregunta adónde están el colombiano y la menor, e Ignacio le agarra el teléfono y lo manda a la mierda al policía. Así nomás en una primera instancia y después, más tarde, otro policía lo llama de nuevo a Yiyo. Al día siguiente cae una mina también policía a su casa, etcétera.

La foca el día anterior a todo ésto llegó al parque en el auto violeta con el colombiano atrás y le preguntó a Yiyo si tenía las llaves de su casa, jodiendo, “para ponerlas en la mochila del colombiano”, y nos cagamos todos de risa. Hacía alusión a un incidente menor de, a su vez, unos días antes, donde el colombiano había manoteado unas llaves. Jugamos al fútbol y al toque el colombiano se va con la menor, para el lado de Chile, y entonces ahí se hace una denuncia y la policía empieza a investigar.

Después, todo lo demás, es LA COSA COTIDIANA.

El colombiano no pudo pasar la frontera

abril 15, 2009, 1:48 am
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El colombiano básicamente no pudo pasar la frontera. Cerca de Junín de los Andes la autoridad fronteriza correspondiente les informó (a él y a la menor) que había una orden de captura y que nadie podía pasar a ningún lado. Lo que se hizo fue llamar al padre de la menor para que fuera a buscarla hasta aquel puesto de frontera, quien decidió levantar los cargos contra el colombiano y traerlo de vuelta con ellos en el auto. Levantó los cargos básicamente por ser consciente del amor que su hija siempre le tuvo al supuesto secuestrador. Pero llegados a Neuquén decidió jugar sucio. En un momento en que el colombiano bajó a una estación de servicio para ir al baño, el padre sacó del auto la mochila del colombiano y sencillamente siguió viaje. El colombiano, según él mismo dijo, cuando salió y vio la mochila en la estación de servicio lo que hizo fue “caminar hasta Choele Choel”, es decir algo más de 200 Km. De ahí llegó hasta Bahía Blanca de alguna forma y, según la foca, ahora “vive abajo de un árbol” mientras busca trabajo para volverse a Colombia. Ese “abajo de un árbol” en realidad significa “en un galpón cerca del Cholo”. Esto último porque la familia de la menor, obviamente, ya no está dispuesta a hospedar al colombiano. La menor, por su parte, fue llevada a 80 Km de su casa y obligada a escribirle una carta al colombiano, de puño y letra donde le dice que ya no lo quiere, que se vuelva a Colombia y que empiece otra vez una nueva vida. El colombiano, mientras tanto, sigue entre nosotros, haciendo el recorrido que hay desde El Cholo hasta el centro de la ciudad y piensa cómo hacer para que todo se solucione; es decir: piensa cómo juntar “x” cantidad de plata, cómo encontrarse de nuevo con la menor, y cómo de nuevo mientras ésta no cumpla los 21 poder pasar la puta frontera argentina.

Al final el colombiano pudo pasar la frontera

abril 19, 2009, 11:27 pm
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Básicamente pudo gracias a Samuel, quien le pagó el pasaje a Chile. Samuel, desde la segunda llegada conflictiva del colombiano a la ciudad, decidió apadrinarlo de alguna manera. Le compró ropa, comida, horas de internet en un cyber. Lo acompañó hasta la primera cuadra de la calle San Juan, para dar pero también para pedir explicaciones, desobedeciendo una orden judicial que prohibía al colombiano  acercarse a un radio menor a seis cuadras de la casa de la menor, y fue despedido de manera violenta por parte de los familiares. Ya antes al colombiano hermanos de la menor le habían pegado, mientras él solamente se limitó a taparse la cabeza y quedarse quieto en el piso sin hacer otra cosa más que soportar. Capaz un sentimiento sencillo, de lástima, hizo que Samuel moviera todos sus hilos para atenuar la sacrificada existencia del colombiano. “Lo vi bajar las escaleras de la pieza de Samuel”, dijo la foca, “con un vaso inmenso lleno de yogurt y galletitas en una mano, con una sonrisa de oreja a oreja”. “Samuel vuela”. Compra libros sobre marketing inmobiliario y los lee en la pieza que alquila. Va a conferencias en hoteles importantes sobre mercado inmobiliario y comparte con los conferencistas opiniones diversas en relación a dicho mercado. Pero Samuel no tiene propiedades para vender ni piensa comprar nada. Es músico y lo único que lo acerca a ese mundo son los libros que compra y las conferencias a las que asiste, en calidad de no se sabe bien qué. “Samuel vuela” dice la foca, y sigue hablando de Samuel cuando uno le pregunta por el colombiano. El colombiano ya pasó la frontera y la foca intenta no pensar en la suerte que pueda estar teniendo. Algo de lástima mezclada con un poco de culpa lo hacen plantearse esta estrategia. Sentimientos que, al parecer, el colombiano sabe muy bien despertar en las personas. La foca no quiere saber nada del colombiano: si pudo pasar la frontera de Chile con Bolivia, si los padres lo van a recibir como un hijo legítimo cuando llegue a Colombia, o si alguna vez va a poder al fin de cuentas encontrarse de nuevo con la menor en algún lugar inhóspito del Globo.

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