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“EN LAS VÍAS” BUENOS AIRES, 2011 (COPIA DEL ORIGINAL, S/E)

Por L.V.

tipoen las vías, cuando estaban más llenas de gente, me di cuenta de que al porteño le gusta imitar al negro Pablo. primero uno, después otro, todos si impostaban la voz era con el tono y las líneas textuales del negro Pablo. en una de esas esperas, cuando el tren estaba tardando, les pregunté a unos negros dónde podía tomar algo fuerte, y me dijeron dónde y les dije, mientras estaba dejando las vías y metiéndome en un campo abierto con paredes rotas, que si quería venir uno conmigo viniese, que le pagaba un trago, y vinieron dos, a sobre todo ver que no me durmiera el de la barra rural puesta abajo de ladrillos como coloniales. cuando llegué le dije al tipo que nos diera algo fuerte, y él se dio vuelta y nos sirvió dos vasos con un líquido terroso. le pregunté cuánto era (blanco con mis dos nuevos amigos negros al lado) y el tipo me dijo 5 pesos, y rectificó 5 pesos cada uno, por lo que serían 10, y yo metí la mano en mi bolsillo derecho, evitando la billetera y saqué primero 2 pesos arrugados, y después otros 2, y después unas monedas, y en ese trámite el negro al que no le habíamos servido nada pasó por arriba de la barra con una sonrisa, sacó un fierro y le disparó en la cara al tipo que lo miró con sorpresa. tomé rápido el líquido terroso y salimos corriendo de nuevo para las vías, ellos riéndose y yo todavía con el vaso en la mano, que descarté a través de un agujero de pared hacia un campo donde se estrelló al lado de un fuego prendido, y me arrepentí al instante, porque me di cuenta de que si la policía hacía una investigación seria, ese vaso tenía que ser visto, y tenía, sobre todo, mis huellas digitales. cuando llegamos al andén, y escuchamos el ruido de un tren, me dije que me tenía que olvidar de ese vaso, que ahora tenía que pensar en otras cosas, que el tipo de atrás de la barra ya estaba muerto y que mi vaso roto contra la pared al lado de un fuego no significaba nada. corrimos por las vías, pisando las maderas que estaban cubiertas con cobijas para ir hasta otra parada y tomar el tren ahí, lejos de la de la barra con el tipo muerto, y cuando llegamos al hueco oscuro, de donde estábamos viniendo apareció un policía, caminando tranquilo, y mis amigos los dos negros no sé qué hicieron pero yo lo miré venir hasta donde estaba parado y quise descartar alguna cosa, o me moví como perseguido, como si tuviera algo que esconder y el tipo tranquilo me dijo “ponete contra la pared con las manos apoyadas así”. le hice caso, me puse contra la pared, el tipo empezó a revisarme, yo pensaba sobre todo en si tenía alguna cosa que tendría que haber descartado, una tuca o lo que fuere, y mientras el tipo me palpaba el lado interior de las piernas pensaba en que no tenía ningún fierro, y que eso ya tenía que dejarme tranquilo, porque al fin de cuentas era lo que estaban buscando, pero al instante me preguntaba si no tendría ningún fierro, si no estaría teniendo un fierro entre la ropa, y me daba cuenta de que era el mismo pensamiento obsesivo de siempre cuando te revisa un policía, y me decía “no pasa nada, no tengo ningún fierro encima”, y se me venía la imagen del vaso roto contra el fuego con mis huellas digitales y la cara de espanto del tipo de la barra cuando el negro decidió saltarla como para robarle, cuando en realidad nadie le iba a robar nada, sino solamente dispararle un tiro en la cara

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COMA WHITE

En mayo la New York Magazine publicó una historia sobre la muerte de Kennedy, ilustrada con unas imágenes increíbles de Harry Benson. Estas son las imágenes (todas en Seguir leyendo):

Kennedy siendo tendido después de recibir tres disparos, incluyendo uno en la cabeza. Murió 26 horas más tarde.

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Fuentealba: Sobisch deslindó responsabilidades por la represión

Tras la expectativa que generó su declaración como testigo en el juicio por el asesinato de Carlos Fuentealba en Neuquén, Jorge Sobisch finalmente se presentó ante los jueces y deslindó la responsabilidad por la represión que terminó con la muerte del maestro al entonces jefe de la policía provincial.

El ex gobernador, en funciones cuando se produjo el crimen aseguró que dio “precisas instrucciones” al jefe de la policía provincial, Carlos David Salazar, de que no utilizara violencia en el operativo realizado el 4 de abril del año pasado, tras el que murió el docente neuquino.

“Paz social”. En la misma línea, recordó al tribunal que para “construir la paz social en ese momento” pasó a disponibilidad a Salazar y al resto de los funcionarios policiales que participaron del operativo, consignó la agencia estatal Télam.

Durante poco más de una hora, el ex mandatario declaró como testigo ante los jueces de la Cámara Criminal 1 de Neuquén.

Sobisch había sido citado para declarar ayer, pero se excusó por no estar en la provincia.

Responsabilidad política.

Los familiares de Fuentealba señalan al ex mandatario como quien dio la orden de reprimir la protesta en la que fue asesinado el maestro, que incluyó el corte de la ruta 3 a la altura de la localidad de Arroyito. Por eso, reclaman que los jueces evalúen su “responsabilidad política” por el crimen.

Apenas ocurrido el episodio, Sobisch justificó la represión con el argumento de que los manifestantes interrumpían el tránsito de una ruta nacional. Responsabilizó al gobierno nacional por haber dispuesto un aumento salarial para los maestros que no todas las provincias podían pagar, según argumentó en aquel momento.

Imputado. El único imputado que tiene la causa es el cabo de la policía Darío Poblete, a quien se le imputa el delito de homicidio calificado por haber disparado la granada que mató a Fuentealba en abril del año pasado.

También está previsto que durante las siguientes audiencias declaren cuatro policías, cuyo testimonio fue requerido por la defensa de Poblete. Se trata de los mismos cuatro hombres cuya declaración posterior al crimen sirvió para incriminar al policía.

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