DE LA IMBECILIDAD

Por M.Q. (para Estado actualizado)

massaCuando hace unos años sentí cierta empatía con el club Tigre en su paso por la copa sudamericana al jugar esa fatídica final contra Sao Pablo, pensé. Ojalá ese intendente kirchnerista que tanto apoyó a este club tenga el peso suficiente para hacer justicia aunque sea por el tremendo papelón que tuvieron que sufrir estos pibes y el bueno de Pipo Gorosito.
Lo había visto en alguna transmisión de fox seguramente, hablando con Niembro seguramente, en algún vestuario ganador por esa misma época y me llamó la atención la forma de hablar. Ningún problema grave, digo, no era Wado de Pedro o Néstor, pero sÍ había algo raro.
¿Quién vino como siempre a hacer justicia? Ella, la yegua. Una dama. Porque para ciertas manifestaciones tiene una sutileza inigualable.
Recuerdo una vez un discurso al pie del monumento a la bandera en Rosario donde hablaba de cómo había crecido la ciudad. No dejó pasar la oportunidad, de pronunciar “come gatos”, si bien dijo literalmente algo así como que se dice que en esta ciudad se come unos animalitos… Con mayor sentido del humor que un gordo Casero si se quiere. Nadie recogió el guante, éxito de ella.
Ahora recuerdo que con igual agudeza, no exactamente dónde pero es cuestión de googlearlo nomás, alguna vez comentó, como hace ella, como de entre casa, que cuando Boudou propuso estatizar las AFJP lo llamaron a Néstor (este sí con problemas en la dicción como también Wado de Pedro) con Massa y el que hablaba al teléfono era “Sergio”. Tenía como una risita, que es una risita que le sale cuando está nervioso, dijo ella, estaba nervioso y se reía mientras hablaba con Néstor de lo que había propuesto Boudou… Como un nene pensé yo, y no… como un imbécil. Ahí reconocí esa rareza al hablar de Sergio Massa, ese estertor de imbecilidad que se le escapa dejando torpemente al desnudo su burguesía, como cuando Fantino le preguntó insistentemente por su compañero de fórmula presidencial. Se le escapa irremediablemente, la risa, el aire, como un amague de capricho por estar jugando con reglas que no son las propias, como pidiendo explicaciones por estar sometido a esa situación … “ah pero vos sos un amigo”, el ridículo. Antes había asegurado tener su vice desde hacía rato. Después la presentación de su candidatura impresentable, presentación y candidatura.
No dejo de pensar en el trabajo pedagógico de Cristina, en la capacidad de observación y de síntesis casi poética … “una risita”. Si se presta atención, cada vez que habla se le escapa. La yegua lo hizo de nuevo.

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