BAHÍA BLANCA, 2008

sequíaTodo empezó como varias otras veces con un blanco mental. Pero esta vez ese blanco fue el principio de algo funesto, la conciencia de haber dejado de controlarme a mí mismo. “Llego hasta el basurero” -le dije a Cristina- “y ahí me pierdo, no me acuerdo más nada”. “Después de eso me despierto en la pieza”. No sé qué pudo haber pasado en el medio, ni si van a venir nuevos blancos. Lo que sí retengo es el sueño posterior a ese blanco mental, es decir el que tuve antes de despertarme en la pieza: una fuerte lluvia, que inunda las calles de esta zona reseca, una salida a la ruta completamente inundada abajo de un cielo gris. Nado hasta el otro lado, y vuelvo también nadando. Me parece que significa lo que está pasando afuera: la total ausencia de lluvias, no sé cómo, la terrible sequía que deja montañas de vacas muertas en los campos.

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