EL DOLOR COMO UN AMIGO FIEL

dolor

Lo vi a Petróf. Me dijo que está tomando unas pastillas, Perlavita, para el dolor del tobillo -dolor crónico por el cual tiene un certificado de invalidez-. “No siento nada -me dijo y se pegó en el tobillo- A veces extraño el dolor, era una compañía. Donde iba venía conmigo, como un amigo fiel.” Le dije “estás loco”, pero entendí a lo que se estaba refiriendo. Cuando me hablaba pensé en un texto que escribí hace diez años:

“Vi en la calle a un señor que intentaba vomitar. Apoyado contra un árbol, escupía y tosía, a plena luz del día. Cuando lo vi extrañé mi propia náusea -hacía un tiempo que no la estaba teniendo-. Anoche la volví a tener: el tórax se me comprimió y sentí un dolor en el pecho, una punzada que me llegó a la garganta.  Me pregunto por qué, por un momento, llegué a extrañarla.”

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