Archivos Mensuales: octubre 2013

LA HORA DE ZARATUSTRA

mediodía

Foucault: “He tomado cien veces la linterna en la mano, buscando en pleno mediodía.” Una de las tantas posibilidades de la locura.

Walter Benjamin: “Cuando se acerca el mediodía, las sombras son todavía bordes negros, marcados, en el flujo de cosas, y están dispuestas a retirarse de improviso, a su armazón, a su misterio. Entonces es que ha llegado en su plenitud concentrada, acurrucada, la hora de Zaratustra, del pensador en el ‘mediodía de la vida’, en el ‘jardín estival’. Ya que, como el sol en lo más alto de su curso, el conocimiento da de las cosas el más riguroso contorno”.

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LAS ENSEÑANZAS DE DON JUAN

juan_cabandie01Por Mauro A. Fernández (en su muro de Facebook)
Esto de Cabandié, como todo, da para pensar más allá de lo episódico.  Con la colaboración distraída del pibe, una calentura transitoria (que puede sacar el monito de cualquiera) ha sido operada con anterioridad y hoy explotada con éxito por la derecha. Entre sus principales éxitos, puede contarse que un sector –sobre todo el educado- del kirchnerismo se coma y cague este árbol artificial y desconsidere el bosque de la felicidad del enemigo político y sus consecuencias.

¿Y por qué se lo comen? Charlando con un par de militantes de base encontré respuestas simpáticas a mi pensamiento. La Cámpora puso a muchos de estos niños casi sin militancia a dedo y con acuerdo de Cristina, y ésta es una de las consecuencias menos graves de tal error. Estos cámporos y también los K “de buena conciencia” que ahora se comen crudo el sánguche de Juan tienen algo en común entre ellos y tanbien con Lilita: esa comodidad burguesa, esa falta de ejercicio en la necesidad disfrazada de ética que les permite pretenderse sin barro.

Los militantes de base concluían masomenos así: si tuvieran que comerse la mitad de los rollos internos que soportamos nosotros para sostener el proyecto, se callarían la boca con esta pavada. El gesto de escandalizarse con Cabandie es bien chiquito y burgués, sin la perspectiva política que te da el sentir el cuerpo que podés perder en serio, que la pelea grosa es otra.

Se trata de falta de perspectiva de clase (ver la “Dialéctica del amo y el esclavo” de Hegel) y me parece un problema político serio del proyecto que defiendo. Vengo pensando esto desde que el kirchnerismo se peleó con Moyano, en diciembre del 2011; tal vez antes, con las primeras reacciones del oficialismo ante lo de Mariano Ferreyra. ¿Qué política se dio el kirchnerismo con los sindicatos? Dividir para intentar manejar. ¿Qué podría haber hecho? Militar allí adentro para transformar. Esto no solo daría ciertos frutos, sino que sería una educación política transformadora al interior del movimiento.

Pero para una mentalidad digamos “burguesa” un sindicato es un aparato, no le pertenece, y por lo tanto no es un lugar de transformación. Este problema se advierte por ausencia en el corpus teórico que sostiene el “populismo”: en Laclau los líderes encarnan de un deseo popular que se hace discurso y circula y funciona, no hay clase trabajadora.

Tengo una propuesta ingenua e idealista para que en el futuro haya menos juanes distraídos y menos compañeros mafaldos que se rasguen las vestiduras haciéndole el juego a la derecha. Es lo que hacían los troscos nahuelistas en los 60: ”¿Asique sos universitario y querés militar para el proyecto? Ok, mirá, carguito en el estado no queda, andá a trabajar a los hornos de ladrillo y en 6 meses me sacas una lista para el sindicato”.

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