CRÓNICA DE UN COLOMBIANO EN BAHÍA BLANCA

En el 2009 cayó un colombiano a Bahía Blanca, enredado en una historia policial/amorosa.  A continuación, reproducimos la crónica de aquellos días.

Por L.V.

colombianoA Yiyo lo llaman por celular

abril 9, 2009, 2:37 am
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Tengo que decir cómo son las cosas, todo lo que está pasando, aunque no sea para nada todo lo que está pasando, ni siquiera la gran parte de las cosas que están pasando, sino algo anecdótico de barrilete que anda por ahí y se cruza gente. A Yiyo lo llaman por celular y es un policía que lo acusa de ser cómplice del secuestro de una menor. Que un colombiano que estaba viviendo en el domicilio de esta menor etcétera y que él es cómplice en tanto no dé información sobre este colombiano. Y Yiyo no sabe nada del colombiano. No sabe que vino de Colombia “por tierra”, porque es más barato, que estaba parando en la propia casa de la familia de la menor que lo decidió hospedar, en una casa que en realidad son tres, en la primera cuadra de la calle San Juan, la madre de la menor y algunos hermanos en una de las tres casas, y el padre en otra alrededor de un patio porque son separados. No sabe que el colombiano tiene pensado jugar al fútbol en la primera de Guatemala (acá llegó con la intención de jugar en Olimpo), pero sí sabe que antes estuvo probándose en Brasil, y también conoce sus escasas capacidades para jugar al fútbol porque más de una vez jugó con él. Y entonces no sé qué número le quiere dar al policía que le pregunta adónde están el colombiano y la menor, e Ignacio le agarra el teléfono y lo manda a la mierda al policía. Así nomás en una primera instancia y después, más tarde, otro policía lo llama de nuevo a Yiyo. Al día siguiente cae una mina también policía a su casa, etcétera.

La foca el día anterior a todo ésto llegó al parque en el auto violeta con el colombiano atrás y le preguntó a Yiyo si tenía las llaves de su casa, jodiendo, “para ponerlas en la mochila del colombiano”, y nos cagamos todos de risa. Hacía alusión a un incidente menor de, a su vez, unos días antes, donde el colombiano había manoteado unas llaves. Jugamos al fútbol y al toque el colombiano se va con la menor, para el lado de Chile, y entonces ahí se hace una denuncia y la policía empieza a investigar.

Después, todo lo demás, es LA COSA COTIDIANA.

El colombiano no pudo pasar la frontera

abril 15, 2009, 1:48 am
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El colombiano básicamente no pudo pasar la frontera. Cerca de Junín de los Andes la autoridad fronteriza correspondiente les informó (a él y a la menor) que había una orden de captura y que nadie podía pasar a ningún lado. Lo que se hizo fue llamar al padre de la menor para que fuera a buscarla hasta aquel puesto de frontera, quien decidió levantar los cargos contra el colombiano y traerlo de vuelta con ellos en el auto. Levantó los cargos básicamente por ser consciente del amor que su hija siempre le tuvo al supuesto secuestrador. Pero llegados a Neuquén decidió jugar sucio. En un momento en que el colombiano bajó a una estación de servicio para ir al baño, el padre sacó del auto la mochila del colombiano y sencillamente siguió viaje. El colombiano, según él mismo dijo, cuando salió y vio la mochila en la estación de servicio lo que hizo fue “caminar hasta Choele Choel”, es decir algo más de 200 Km. De ahí llegó hasta Bahía Blanca de alguna forma y, según la foca, ahora “vive abajo de un árbol” mientras busca trabajo para volverse a Colombia. Ese “abajo de un árbol” en realidad significa “en un galpón cerca del Cholo”. Esto último porque la familia de la menor, obviamente, ya no está dispuesta a hospedar al colombiano. La menor, por su parte, fue llevada a 80 Km de su casa y obligada a escribirle una carta al colombiano, de puño y letra donde le dice que ya no lo quiere, que se vuelva a Colombia y que empiece otra vez una nueva vida. El colombiano, mientras tanto, sigue entre nosotros, haciendo el recorrido que hay desde El Cholo hasta el centro de la ciudad y piensa cómo hacer para que todo se solucione; es decir: piensa cómo juntar “x” cantidad de plata, cómo encontrarse de nuevo con la menor, y cómo de nuevo mientras ésta no cumpla los 21 poder pasar la puta frontera argentina.

Al final el colombiano pudo pasar la frontera

abril 19, 2009, 11:27 pm
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Básicamente pudo gracias a Samuel, quien le pagó el pasaje a Chile. Samuel, desde la segunda llegada conflictiva del colombiano a la ciudad, decidió apadrinarlo de alguna manera. Le compró ropa, comida, horas de internet en un cyber. Lo acompañó hasta la primera cuadra de la calle San Juan, para dar pero también para pedir explicaciones, desobedeciendo una orden judicial que prohibía al colombiano  acercarse a un radio menor a seis cuadras de la casa de la menor, y fue despedido de manera violenta por parte de los familiares. Ya antes al colombiano hermanos de la menor le habían pegado, mientras él solamente se limitó a taparse la cabeza y quedarse quieto en el piso sin hacer otra cosa más que soportar. Capaz un sentimiento sencillo, de lástima, hizo que Samuel moviera todos sus hilos para atenuar la sacrificada existencia del colombiano. “Lo vi bajar las escaleras de la pieza de Samuel”, dijo la foca, “con un vaso inmenso lleno de yogurt y galletitas en una mano, con una sonrisa de oreja a oreja”. “Samuel vuela”. Compra libros sobre marketing inmobiliario y los lee en la pieza que alquila. Va a conferencias en hoteles importantes sobre mercado inmobiliario y comparte con los conferencistas opiniones diversas en relación a dicho mercado. Pero Samuel no tiene propiedades para vender ni piensa comprar nada. Es músico y lo único que lo acerca a ese mundo son los libros que compra y las conferencias a las que asiste, en calidad de no se sabe bien qué. “Samuel vuela” dice la foca, y sigue hablando de Samuel cuando uno le pregunta por el colombiano. El colombiano ya pasó la frontera y la foca intenta no pensar en la suerte que pueda estar teniendo. Algo de lástima mezclada con un poco de culpa lo hacen plantearse esta estrategia. Sentimientos que, al parecer, el colombiano sabe muy bien despertar en las personas. La foca no quiere saber nada del colombiano: si pudo pasar la frontera de Chile con Bolivia, si los padres lo van a recibir como un hijo legítimo cuando llegue a Colombia, o si alguna vez va a poder al fin de cuentas encontrarse de nuevo con la menor en algún lugar inhóspito del Globo.

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2 pensamientos en “CRÓNICA DE UN COLOMBIANO EN BAHÍA BLANCA

  1. Foca dice:

    Quien carajo es la Foca….personaje salido de un laberinto sin fronteras..lleno de telarañas.. descolorido..por los años..que camina balbuceante en busca de…ni el mismo lo sabe..pero buscando ..tal vez alguna luz que lo ayude a respirar..quizas lo único que necesita para perdurar..en el tiempo y en el espacio que inventó en esas noches lúgubres , tenebrosas..eternas….únicas….

  2. Foca dice:

    Ya seeee…la Foca..o como se llame….es un actor “Hollywoodense” aspirante a un Oscar q solo un demente solitario en estado terminal..podrá otorgársela ..post mortem…

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