Archivos Mensuales: enero 2011

PAPELES (VERANIEGOS) DE L.V.

MAR AZUL

Después de 12 horas de viaje, tres colectivos, dos trasbordos y una tormenta eléctrica, Mar Azul es un lugar en donde en primera instancia uno querría quedarse todo el tiempo. Un lugar lleno de árboles y oscuridad, apartado de la vorágine turística de Gesell, más allá incluso que el irreal (con su discreto encanto) Mar de las Pampas. Pero para mí Mar Azul queda resumido en una casa millonaria enclavada en la arena de la cual fuimos echados inmediatamente después de haber probado sus instalaciones millonarias. Víctor, el dueño de esa casa, en principio fue una sombra que estuvo siempre pero sobre todo como una posibilidad fluctuante. Posibilidad de aparecer en cualquier momento, y decidir cómo iba a seguir nuestro viaje; posibilidad de aparecer y llenar la heladera de cosas o incluso de no aparecer nunca. Posibilidad también de aparecer con su novia, como finalmente pasó, y echarnos a cualquier lugar de la costa atlántica. Y entonces Víctor terminó siendo también la posibilidad de resignificar aquella charla primera que tuvimos con H.A. (cuando me recibió a las tres de la mañana después de haber bajado del colectivo de línea que me llevó desde Gesell) en la sala de estar de esa casa millonaria completamente ajena, como si fuera un chiste, una propiedad privada a la cual por lo general no tenemos acceso. Resignificación en principio de un reposicionamiento que habíamos insinuado en relación con la redistribución de la riqueza, y que derivó de nuevo a partir de esa contingencia que transformó a Víctor de una sombra posible en una persona de carne y hueso, en la misma bandera de siempre que dice que si hiciste mucha guita (mucha guita) fue a costa del empobrecimiento general, y que entonces por más que llenes una heladera con cosas exóticas y botellas de Luigi Bosca no sos más que un poco o mucho (una cuestión de grado) un hijo de puta. Esa bandera, obviamente, después de haber usado la pileta climatizada, el sauna, la terraza cercada con blindex, el fogón, si hubiéramos podido el jacuzzi, la mesa de pingpong y los cuatriciclos que había en el garaje.

Antes del llamado de Víctor casi a la medianoche, anunciando su llegada la mañana siguiente, La Casa (que fue siempre el objeto de conversación y el referente fotográfico principal) a mí ya me había empezado a generar cierta angustia. Un mundo tan perfectamente pensado, que cierra casi por todos lados y donde uno puede leer los signos del trabajo intelectual de un arquitecto muy bien pago, los materiales elegidos, la inmensidad acotada de una casa de verano, cada uno por momentos en habitaciones separadas, en el sauna o en la pieza que tiene vista al mar, los ruidos casi imperceptibles del interior en la casa vacía me dio angustia. La llegada de Víctor la mañana siguiente condijo con todo ese último estado de cosas.

Ni bien nos levantáramos, sabíamos, había que enfrentar a Víctor. La primera imagen que tengo de él es desde el primer piso. Está al costado de la pileta en zunga hablando con su criado paraguayo (que vive en una casita adelante y con quien el día anterior compartimos un asado). La segunda imagen que tengo es ya una vez abajo, en la cocina: estoy parado mientras Vero (la hermana de Víctor, por quien estamos todavía ahí adentro) agarra las cosas que nos vamos a llevar (Vero, al igual que nosotros, está siendo también echada). Víctor pasa por al lado mío y no me registra. Vero entonces me presenta. Ahí Víctor se da vuelta y en principio parecería mirarla de nuevo a ella. Pienso entonces que tiene la convicción rara de no registrarme ni siquiera después de haber sido presentado. Trato de entender qué cosa está mirando, si es en efecto a Vero o a qué cosa. Recorro sus dos ojos y entonces recién ahí veo que uno había hecho contacto visual con mi cara, antes de que yo supiera que me estaba mirando. Nadie me había dicho que había que mirar su ojo izquierdo, el único al parecer que tiene en funcionamiento. Después supuse que es como una carta que uno esconde: él sabe que me pierdo si me quedo con el ojo que mira a cualquier lado, y ahí él tiene un segundo donde me saca una ventaja (supongamos que el otro es una persona más importante que yo: hay una anécdota de esa casa repleta de chinos por ejemplo, más de cuarenta chinos, para cerrar un negocio). Entonces le doy la mano, sin posibilidad de decir nada, ni siquiera en relación con lo espectacular que es la casa (consejo que nos había dado Vero para caerle bien) y después aparece su novia y extiende su mano para que se la sostenga a modo de saludo y yo se la sostengo sin decir nada. Cuando la suelto le dice algo a Víctor en paraguayo y entiendo que Víctor es un tipo complejo que tiene un criado y una novia paraguayos y que no tuve el tiempo necesario como para terminar de entender nada.

Cuando salimos de La Casa le digo a H.A. que Víctor podría haber sido pensado por David Lynch.

CHAPADMALAL

Chapadmalal es peronista. En 1947 la Fundación Eva Perón construyó una serie de hoteles como parte de una política justicialista de Turismo Social para que los chicos con menos recursos pudieran conocer el mar. Hoy están esos hoteles, el casco peronista que se cierra en una capilla, algunas casas  y campos donde casi en su mayoría hay gauchos que viven todo el año una vida rural. Para nosotros Chapadmalal fue también una especie de caída de un mundo ficticio, y la inmediata entrada en otro no menos ficcional. De la casa millonaria en Mar Azul, medio intempestivamente, fuimos llevados por un contacto laboral de H.A. a un campo con casi absolutamente nada: cuatro arbolitos más chicos que una carpa mediana, un baño a cal, y un silo donde vive un porteño de treintaypico que decidió hace unos años establecerse ahí, criar caballos, trabajar en una playa nudista, armar una banda de rock y hacer fiestas en lo que él llama su RANCHO. “RANCHO” es también el nombre de la banda donde canta y salta y grita, y lleva por logotipo una casa en llamas, que alude a la casa que había levantado en un principio en ese mismo campo y que uno de los vecinos le prendió fuego y de la que hoy quedan solamente las ruinas. El Ruso (Diego Ruso), así se llama, tiene la capacidad de transformar casi inmediatamente la visión primera de un campo vacío y crudo en la posibilidad (que anida sobre todo en su cabeza) de una transformación radical surgida desde abajo, de sus propias manos, como todo en ese campo, el baño, el silo, una ducha que empezó el día que llegamos, con cañas y hojas de palmera y terminó incluso con nuestra ayuda el día que nos fuimos. Toda una serie de proyectos pasan por su cabeza y quieren bajar cierta filosofía propia que está a punto de colisionar con intereses que podrían desviarlo todo (la Rock and Pop, una ONG, algunos inversores privados) y que el Ruso, no sin cierto conflicto interior, termina por espantar con los movimientos bruscos de un tipo que nació en una metrópolis y devino en domador de caballos.

Cuando caímos en el RANCHO del Ruso en Chapadmalal pensamos que era para pasar la noche, aclarar la cabeza, y seguir para algún lado más amigable y cerca de la playa (el campo queda a unas 30 cuadras de la costa). Armamos la carpa abajo del sol y nos terminamos quedando cuatro días. Alrededor del Ruso hay un grupo fluctuante de personas (algunas que vienen escapando de la merca, la policía o lo que fuere) que lo ayudan, a cambio de poder pasar unos días en el campo y desaparecer de un mundo particular que cada uno prefirió cambiar, al menos por un tiempo determinado, por ese lugar alejado de todo. El Ruso se ríe cuando dice que su RANCHO es también un poco granja. La energía propia del Ruso y su grupo de ayudantes que conforman una especie de socialismo cabeza muy interesante, la aparición de una carpa con unas chicas de La Plata con las cuales forjamos inmediatamente una simpatía natural, las “babas” del Ruso (así le dice a las canciones que compone carentes de conocimiento musical), comidas colectivas cocinadas por un chef en retiro espiritual, y la vida propia del campo con caballos, perros, algunas gallinas, hizo que nos fuéramos quedando más de la cuenta a pesar de la lluvia y la mugre (el único día que nos bañamos con agua dulce fue en uno de los hoteles peronistas, donde había un equipo de fútbol infantil de Morón: H.A., yo, y pibitos que cantaban mientras se estaban bañando “Jabón Jabón qué grande sos”).

El contraste de los dos mundos (el campo y la casa millonaria) fue el viaje primero en la cabeza. Después, con los días, solamente el RANCHO fue un flash. El Ruso, por su parte, un freak artesanal (nunca pensado para ser producido en serie).

NECOCHEA

Necochea fue el descanso de toda la primera parte del viaje. Hospedados en un complejo familiar por familiares de H.A. (recibidos en toda la amplitud del término) llegamos a un límite contradictorio entre cansancio físico y descanso mental. Mucho médano, mar, pileta, río, bosque, comida, cuscús, asado al asador, rabas con cerveza, experimentación con aperitivos, Campari con naranja, Vermouth (Fernet Cinzano y soda), Cynar. Un par de salidas: Eleven Point, La Frontera. El Casino (el Rata, productor de Indomables, dando vueltas alrededor de las ruletas). El puente colgante. La Virgen del apocalipsis. Norma. Antonio. El viejo Mansilla. Los gemelos del Vietcong. Hello Kitty, hello. Mucha hospitalidad y descanso real de las cosas.

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PASAJERO EN TRANCE

HACE MÁS DE UN AÑO SUBIMOS A LIYO UN VIDEOCLÍP QUE LE HICIMOS A LA BANDA “EL AJENJO”. MESES ATRÁS SU VOCALISTA GUIDO ALINCASTRO DE SIMEONE (HOY MÚSICO DE  “CONEJOS”) QUISO IR A CONOCER ESPAÑA Y COMO TANTOS OTROS SUDAMERICANOS TUVO PROBLEMAS EN EL AEROPUERTO Y FUE DEPORTADO. A CONTINUACIÓN, REPRODUCIMOS LA CRÓNICA PERSONAL Y DETALLADA DE ESA EXPERIENCIA:

 

Por Guido Alincastro De Simeone

 

DeportadosLa historia que les voy a contar no me ocurrió sólo a mi…pasa todos los días, sin que se enteren y seguro los va a sorprender…

Todo comenzó con la invitación de unos familiares y amigos míos que residen en España y Portugal, que, al saber mis ganas de conocer el continente europeo, me ofrecieron su casa para realizar el viaje de mi vida! Compré por Internet un ticket desde Sao Paolo a Lisboa  con escala en Madrid por una empresa aérea china con 4 meses de anticipación debido a que de esta manera era más económico. Luego de la larga espera, llego el día y tomé un vuelo desde Argentina hasta Sao Paolo para empezar mi viaje a Europa! Todo salía perfecto hasta que llegó el momento de la escala en Madrid, en el aeropuerto de Barajas. Al pasar por migraciones y hacerme las preguntas comunes, me dijeron que aguardara para la confirmación de la información que les había brindado. Me pareció raro cuando al querer pasarle los datos de las personas con las que me iba a quedar en Europa no los quisieron aceptar. Esperé sentado unos 20 minutos junto a un hermano brasilero y al poco tiempo fueron llegando más personas, todas latinoamericanas, que iban en el mismo vuelo que yo. Nos vino a buscar un policía y nos llevó a una sala de espera para otra “entrevista”. Ahí nos pusimos a hablar entre todos y preguntándonos si alguno sabía el motivo por el cual estábamos allí. Todos estábamos casi en la misma situación. Al poco tiempo me llaman por mi nombre y me entrevista una oficial. Me pregunta cuánto dinero tengo, qué vengo a hacer a España, y dónde me iba a hospedar. Le contesté todo, le dije que no llevaba mucho efectivo pero que tenía dinero en mi tarjeta de débito, que tenía que tomar un avión a Portugal y que, una vez allá, me iba a quedar dos o tres semanas en lo de un amigo y después iría a Barcelona  a visitar a mi tío. Me pidieron una carta de invitación, pero cuando dije que no la tenía terminó la entrevista. Volví a la sala de espera hasta que entrevistaron a todos y nos informaron que nos llevarían a otra sala más grande donde teníamos que esperar para otra entrevista  en la cual tendríamos un abogado de oficio gratuito para ver si podíamos entrar o no a Europa. Nos  hicieron subir por unas escaleras, por lo menos unos 3 o 4 pisos, entramos en lo que parecían unas oficinas y nos recibió un oficial que guardó nuestras pertenencias en una habitación bajo llave diciendo que por cuestiones de seguridad no podíamos tener nuestras cosas allí. Incluso me sacaron el cinturón, celular y hasta la guitarra! Luego fuimos a una sala donde nos dejaron junto a otras personas también detenidas, en el lugar que, por 4 días, sería mi cárcel.

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LIYO CUMPLE TRES AÑOS

A diferencia de aquella vez, ahora sí LIYO festeja su propio nacimiento. Hace tres año Bukowski buscaba a la puta que se había llevado sus poemas, y desde entonces, con algunos descansos a veces obligados, y con cambios en la política en la administración y producción de los contenidos (si es que puede hablarse de contenidos), una actividad fluctuante (la mayoría de las veces casi nula) y cambios en la estética relacionados con esa nueva política que nombrábamos  más arriba, pasaron varias cosas. Durante estos tres años 159 posteos fueron posteados, con 37 categorías y 639 etiquetas, posteos que dejaron 404 comentarios y  106,029 visitas. “Hitler” fue la vedette más buscada con 13,246 entradas, seguido por “chupacabra” con 11,102 entradas. “LIYO”, la palabra “liyo” quedó decimosegunda en el ranking de las más buscadas del blog con 853 entradas, y “defensores goleadores” cerró la tabla con 8.  El post más comentado en estos 3 años fue “La carta de Jorge Daniel Díaz a la presidenta Cristina Kirchner y sus repercusiones”, con 39 comentarios. Aparte de Bukowski buscando su puta, recordamos a todos los que le dieron a LIYO su reconocido status: Alfredo Yabrán, Hunter Thompson, Florencia Kirchner, Chiche Gelblumg, Mr. Garrison, Kenneth Rexroth, Jorge Telerman, Andy Chango, Arnold Schwarzenegger, Allen Ginsberg, Robert Crumb, Lindsay Lohan, Jacobo Winograd, Machito Ponce, Mauro Viale, Guillermo Iuso, Robledo Puch, Marilyn Monroe, Samanta Farjat, Terry Richardson, Natalia De Negri, Guillermo Moreno, Daniel Johnston, la Pantera Rosa, el monstruo de Montauk, el Chupacabras, Magibón, Sandro Burdello, Cristina Kirchner, Roberto Bolaño, Hugo Mujica, Pity Álvarez, Seth Wulsin, el “Malevo” Ferreyra, Durruti, Obama, Correa, Basile,  Cavallo, Graña, Víctor Bugge. No queremos olvidarnos de nadie, aunque ésta no deja de ser una lista incompleta. Pero por sobre todas las cosas nuestro agradecimiento es al desprevenido visitante del blog, y a la maquinaria sociocultural siempre ávida en la producción de residuos.

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