ESTADO ACTUALIZADO (DEL “OTRO” PERONISTA RUBIO)

(del muro de Estado actualizado)

porque hace rato que no nos damos una vuelta por lo del (otro) peronista rubio. es de hace algunas semanas, pero todavía sirve:

lousteu-kicillof

‘Acabo de escuchar al galán de TV Martín Lousteau invirtiendo 8 minutos de televisión en no decir escrupulosamente ni pío. Comprendí que Gambarotta tiene razón desde el vamos: Axel Kicillof es ni más o menos que un genio.. Por supuesto, jamás será Presidente, porque no es un loco como Cavallo, que también es o fue un genio. Kicillof, en cambio, es tan genio y tan cuerdo que ni siquiera se le pasa por la cabeza llegar a Presidente, porque para empezar es sólo economista. Va a trabajar siempre de economista, igual que Lavagna, Ferrer, Melconian, Broda, etc., etc., etc., etc, etc. (paro porque ya parezco Taborda). Kicillof sabe, igual que todos los Presidentes del país, la región y el mundo, que ser un genio es una cosa y ser Presidente otra. Más importante. Todos los que saben saben que los Presidentes no son genios y nadie se los pide ni se los reclama, en realidad es mejor que sean estúpidos o meramente aptos o serviciales o responsables o fotogénicos o algo inferior a la genialidad. Hoy Martín Lousteau dice que empieza un largo camino y Kicillof y todos los argentinos con genio o sin genio, pero con dos dedos de frente, saben perfectamente que Lousteau es un pobre tipo y que no es lindo y que va a vivir de su mujer (Peterson, ¿la vieron últimamente? Es una mina espectacular .y va a seguir siéndolo con Lousteau o sin Lousteau) hasta que consiga un laburo de verdad en la esfera privada. Lousteau parece contento potque tiene un rictus cadavérico en la cara. Kicillof está realmente contento porque el laburo va bien. Es, como dijo siempre mi mejor amigo desde los 23 años, Martín Gambarotta, un genio. Punto final.’ “

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RANDAZZO EN CARTA ABIERTA (RESUMEN BREVE)

randazzo

ahí Foster y Jozami lo traen a Florencio. Los intelectuales aplauden haciendo un ritmo: plá plá plá plá plá. Florencio empieza a hablar, sobre un círculo virtuoso que trazaron Néstor y Crisitina y en el que -dice- él está adentro. Lo aplauden. Después cita mal a Kirchner y los intelectuales, que saben hacer sus deberes, lo corrigen a coro: “¡¡en la puerta!!”, le gritan y no en la Casa Rosada es donde Néstor no iba a dejar sus convicciones. Florencio vuelve al territorio de la anécdota: la política es también lo micro, la pieza privada. Lo aplauden. Cristina -dice- llega a ser presidenta porque es la mujer de Kirchner. Sigue: Alfonsín fue un gran hombre. Lo aplauden. Con un peronismo absolutamente conservador. Lo aplauden. Y se fue para sostener las instituciones. Lo vuelven a aplaudir. Yo fui militante del cafierismo -dice- cuando Menem, etcétera. Lo silban. La política tiene que ser autónoma de cualquier otro poder. Lo aplauden. Cristina emancipa la política (pero en el marco del círculo aquel que empezó a trazar Néstor). Propone: la generación de empleo como base para todo el resto. Lo aplauden. Memoria -dice- verdad y justicia. Y la recuperación de empresas del Estado. Lo aplauden. La ley de medios. Lo aplauden. No soy un gerente -dice- soy un militante. Por supuesto, los trenes (contra un sindicalismo corrupto). Lo aplauden. No hay gestión -dice- sin voluntad política. Pragmatismo, ideales y valores: la igualdad de oportunidades, la justicia social y la independencia económica. Lo aplauden. Hay sectores -dice- que juegan para que las cosas no cambien. Nosotros rompimos con Siemens, que tenía un negocio de 1260 millones de dólares. Creamos una fábrica en Pedro Trucho -se equivoca- en Pedro Chutro, perdón -se corrige-. Se ríen, los intelectuales. Bueno -sigue- lo hicimos con 18 millones. Confiesa: yo no sabía ni lo que era un pasaporte, pero no se trata de tener un yuppie que habla pelotudeces y no hace un carajo. Lo aplauden, le gritan. Propone: revalorizar lo público. El Estado -dice- no está para subsidiar servicios premium. Lo apaluden (Jozami se mece). Los dirigentes sindicales -dice- defienden intereses que son empresarios y van a quedar absolutamente solos. Lo aplauden. Estatizamos el Sarmiento -dice- para estatizar el sistema. Recuperamos los trenes de carga: el tren de carga está en relación con la posibilidad de desarrollar la economía regional. Lo aplauden. Propone: la idea de un espacio más amplio. La concertación -dice- no fue un fracaso, aunque la columna vertebral sea el peronismo. Hay un sujeto popular que ha ganado derechos. Hay que tener grandeza para abrirse. No alcanza con los que estamos hoy acá -dice y lo aplauden. Clarín envenena a la sociedad. Son delincuentes. ¿Quién se va a animar a investigar la connivencia entre civiles y militares? Lo aplauden. La justicia -dice- es un poder absolutamente corrupto. Desde que dije que voy a ser candidato tengo 11 denuncias penales. Resume: Argentina va a jugar de nuevo su destino. Como decía Perón: hay que ser capaz de generar el propio relevo. Que esto no quede en vano, inconcluso. A riesgo de perderla, hay que dar la pelea. Lo aplauden. De nuevo a los territorios de la anécdota: yo decido ser candidato -dice- cuando a Cristina la operan de un coágulo en la cabeza y parecía que no podía ser reelecta y el proyecto se quedaba manco. Los intelectuales, ràpidos de reflejos, le gritan: ¡manco no! Se ríen. Florencio transpira la camisa celeste en la Biblioteca Nacional. Termina: se puede ser kirchnerista sin ser peronista, pero no se puede ser peronista sin sentirse kirchnerista, porque este es el gobierno más peronista de los últimos 50 años. Lo aplauden, lo saludan, lo besan, lo abrazan.

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UNA IMAGEN SIMPLE. UNA SOLA PALABRA. MUCHA CONNOTACIÓN

budassiPor Sintrofil, especial para Estado actualizado

Un afiche muestra sólo una foto de un nene junto a la palabra Intendente. Blanco y negro la imagen, fondo anaranjado y letras azules con la mínima leyenda. La extrema concisión te impulsa a buscar todo lo que no está explícito.

Observás un poco más, entonces. El pibito es rubio y está parado, solo, en medio de un pastizal que se extiende hasta el horizonte. Sostiene con su manoderecha la manija de alambre de una lata de aceite Supermóvil.

Cierto paralelismo fonético y la sugestividad del cuadro te hacen ir de intendente a ¿entendiste?, como si en verdad el chico estuviera reclamando (y ofreciendo) complicidad.

No se ven más personajes: está el nene mirándote y estás vos frente a él. Querés evadir esa invitación desviando la vista, pero el afiche aparece pegado sobre un cerco de obra en una serie de unos diez o doce. No podés esquivarlo tan fácil.

¿Querrán la rubiedad y el hecho de ser de campo desde chiquito
atemperar los pesados significantes que enmarcan el nombre de un candidato del Frente para la Victoria? ¿Dirá su soledad que no hay forma de hacerse acompañar que no lastime esa inocencia? ¿Quién es el destinatario del guiño?

Así como en una vereda hay quienes sostienen que Macri, por ser millonario de cuna, no necesita servirse de la política para beneficiarse, habrá quienes sobre esa misma vereda sientan algo parecido de quien fue chacarero de nacimiento.

Simétricamente, una señal para los desconfiados de enfrente: Supermóvil: hace décadas YPF fue nacional y las cosas nos iban bien, no hagamos ruidos innecesarios con aparatosos amagues neoprivatizadores.

Y, tanto para unos como para otros, la ausencia de malas juntas deja al nene limpito, inocente, adorable.

Rubio. Peronista pero rubio. Solo. ¿Solo? No del todo: con tu complicidad. Intendente, ¿entendiste?. Yo te sonrío.

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CASO NISMAN: POSIBILIDADES DE APRENDIZAJE

Por Mauro Fernández (en su muro de facebook)

este asunto de mierda de nisman va dejando posibilidades de aprendizaje que no estaban a la mano. habrá gente que pueda sospechar ahora que no hay ni puede haber tal cosa como “justicia independiente”, por ejemplo. o que “el poder” es algo mucho más complejo que tal o cual poder ejecutivo, o que cada institución anida sus propias y enroscadas serpientes. o que sus deseos públicos de verdad no suelen coincidir con verdades probables… si acaso el campo intelectual es un síntoma de una dinámica social más extensa, entonces por algo hoy volvemos sobre cosas que Verbitsky viene diciendo hace rato, o aparecen en Revista Anfibia los artículos que aparecen, o hay tantas entradas en el blog de Juan Salinas, o se vuelven a leer los archivos de Wikileaks.

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PEQUEÑA NOVELA EN 9 CAPÍTULOS: SOTO EN VIDA

Por Rosa O`Henry

Equilibrium 1975 Tim Head born 1946 Presented by the artist 1981 http://www.tate.org.uk/art/work/P075151
Alondra nada tiene de dulce pájaro de otoño. Alondra es el nombre de la perra.
Soto lo sabe como tantas cosas, tantas que termina por olvidarlas todas. Avanza ciego y se machuca los morros, siempre. Y no sólo en el ring, ahí sí que tiene resistencia, pero en la alcoba acaba rindiéndose siempre a los golpes precisos de Alondra.
La historia es vieja y duradera, nunca termina, como la Historia. Hasta parece que se entienden y él lo confirma. Cuando llora, siempre solo, nunca nadie lo vio llorar, repite: Yo sabía, yo siempre sé. Y sigue recibiendo tortazos como de sorpresa.

2
Alondra dispone de la cama a su antojo. Dispone de los tipos a su antojo. Dispone de Soto.
Soto sufre con cada sopapo pero sabe: me pega o la pierdo. Y Soto no se imagina ya su vida sin Alondra. Ella sabe ocupar su lugar.

3
Alondra tiene mil amantes. Soto lo sabe mil veces. A veces suelta como mil lágrimas. A veces llorar es la única solución de Soto. Siempre lo hace a escondidas.

4
De chiquito Soto era llorón. Al papá no le gustaba pero no era el caso. Su mamá, tan Alondra con Soto padre, lo dejaba llorar tranquilito. Todo muy lindo, todo era puro llanto hasta que mamá murió. Después Soto curó a Soto a sopapo limpio.

5
Soto siempre llora a escondidas para que no lo vea Soto. Soto ya murió. Soto está en la calle, en el calefón y en Alondra. Alondra le pega a Soto, como puede pero le pega. Cada uno pega como puede, y ella sabe poder y pegar.

6
El pibe es un caso aparte. Alondra lo monta cuando quiere y Soto sólo piensa en matarlo. El pibe es un Soto en potencia pero no sabe un soto del asunto. Todavía nunca lo fajó.

7
Todo llega, piensa Soto, mientras mira por la puerta entreabierta. Mira cómo el pibe monta a Alondra mientras odia y se relame. No sabe qué hacer.
Ella mira cómo la mira Soto. Soto no sabe que ella lo mira. Ella mira cómo se le para a Soto mientras la mira montar con otro. El otro no sabe nada y empuja como un perro.

8
Alondra se aburre de la monta, Soto se cansa de mirar, el otro ya no se siente un atleta y Alondra lo faja de lo lindo.
Que lo monte sí, pero que le pegue! … Ese es territorio de Soto. Ya es hora de que sean tres.

9
Por suerte siempre lleva sevillana en el bolsillo delantero del pantalón.
El otro en cuatro, concentrado en los sopapos, resulta una presa perfecta.
Ni lo piensa y avanza.
Un puntazo alcanza para empezar. Lo desuella empezando por el culo, como se hace con alguna clase de animales.

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POR UN REALISMO IDIOTA

Como el texto de Clément Rosset, el seminario se llamaría “Por un realismo idiota”. A las novelas de Flaubert y Faulkner y a la película de Von Trier habría que agregar la historia de Boby (‘Bad Boy Bubby’, 1993):

bad boy ‘BAD BOY BUBBY’, PELÍCULA ENTERA (INGLÉS):

Referencias del copete:

Novela de Flaubert: Bouvard y Pécuchet (1881)

Novela de Faulkner: El sonido y la furia (1929)

Película de Von Trier: Los idiotas (1998)

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EL SUSURRO DE LOS MERCADOS

Ezequiel Alemián (escritor) sobre su trabajo como periodista financiero: “Cuando empecé a trabajar de periodista eran los primeros años de la convertibilidad […] El periodismo financiero, como una rama específica del económico, me enfrentaba con algunas incógnitas, como la de comprender cómo se articulaba su valor de verdad en relación con lo real. Recuerdo que me fascinaban leer los informes de los bancos de inversión, los prospectos de emisión cada vez que se lanzaba un activo nuevo, o un bono, toda esa organización aparentemente súper institucional que rige la generación y circulación de esos documentos. Eran los años en que el mundo financiero se detenía para escuchar lo que decía Alan Greenspan, titular de lo que sería el Banco Central de EE.UU. Greenspan era como un brujo minimalista que decía siempre más o menos lo mismo, la misma docena de palabras en cada informe, pero siempre cambiaba una coma, o una palabra. Desde días antes los analistas debatían sobre lo que diría, y una vez que lo decía, debatían durante semanas sobre ese cambio, porque de la interpretación de ese cambio dependía el escenario de las variables financieras en todo el mundo. Lo de Greenspan era como un susurro: los mercados se detenían a oír ese susurro, a interpretarlo. Era algo alucinante, demencial.”

MUNDO FINANCIERO

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SANA SANA LA CONCHA DE TU HERMANA

Por Mauro A. Fernández (en su muro de Facebook)

PASTILLASEn mi face y en el de ustedes, en la tele, en revistas (sobre todo femeninas), en libros (más que nada del tipo newage) se proponen cosas “sanadoras”. Todo puede (y debe) ser “sanador”: frases, gestos, músicas, libros, películas, lugares, olores, cualquier tipo de movimiento del cuerpo, modos de relacionarse, comidas, piedras y lo que sea. No se trata de mensajes dirigidos a quienes padecen determinadas patologías, son para todos nosotros. Y no es, en la mayoría de los casos, un ejercicio metafórico. Se implica que estamos todos enfermos. ¿Qué será la enfermedad ahora, para este uso? ¿Por qué todos estos mensajes dicen que debemos curarnos de algo? Se trata de una idiotez. Pero como es una idiotez muy extendida y bastante naturalizada, he de pensar en ello, aunque… ¿no será medio enfermo encontrar mensajes que me parecen a priori imbéciles y tratar de entenderlos? ¿Será que no sigo esos consejos sanadores que me siguen a mí? Desde hace miles de años, la gente se desea “salud”, pero esto es otra cosa: hoy te consideran enfermo y te clavan recetas para curarte. Si la enfermedad es impuesta y falsa, también la cura. La retórica publicitaria de la culpa corporal me da remedios sin conocerme. Ejemplos: el face está lleno de canciones que la gente recomienda porque “hacen bien” a la moral o al ánimo, incluso físicamente; hay recuadritos que dicen: dale, repetí repetí repetí esta frase sanadora; hay una reseña de un libro sobre una mujer que “sanó su vida” dedicándose a recuperar a sus hijos secuestrados por un ex marido cheto musulmán; es muy sanador vacacionar en: Merlo, Sierra de la Ventana, un desierto, cualquier lado; es sanadora la literatura, tanto leída como en sus intentos de ejercicio; hay pases mágicos que podés aprender y son sanadores para vos, el prójimo y el ambiente; hay fotos de chicos desnutridos y abandonados que si las mirás bien descubrís que el chico hace un gesto autosanador que además te va a sanar a vos si entendés ese profundo gesto; la política es una enfermedad, los que se dedican a la política son enfermos, éste es un país enfermo, hay que sanear el país dicen los radicales; obviamente, todo tipo de gimnasia es sanadora; el teatro es terapéutico; te tiro energía positiva, nadie sabe qué es pero todos tenemos y podemos enviarla y es curativa porque es positiva; comer verduras o practicar jardinería curan la vida completa, hasta redimen de los pecados; las casas deben ser curadas, hay feng shui y viene con fuentecita. Buena parte del activismo ecológico se sostiene en una distorsión idealizada del criterio de salud: se considera a la Tierra como organismo enfermo, cuyo equilibrio primordial perfectamente saludable y total ha sido para siempre enfermado por la actividad humana. Ni hablar de cuán enfermos nos consideran todos esos semimétodos para vivir, pensar, sonreir, comer, cagar y respirar. ¿Por qué no escuchar una canción o leer un libro o comer algo o hacer yoga porque es placentero, porque nos da conocimiento, vitalidad, alegría? ¿Por qué no son esos los argumentos de venta, en todo caso, y sí lo es tu supuesta y constante enfermedad previa que debe ser reparada por la mercancía?¿Por qué considerar la ética y la política en términos sanitarios y no sociológicos, filosóficos, económicos, políticos? ¿Es que todos ahora compramos estas mentiras porque nos sentimos muy enfermos o un poco enfermos o potencialmente enfermos o metafóricamente enfermos? Ojalá nos agarrara un verdadero y contundente cáncer, eso nos curaría del concepto “holístico” de enfermedad. ¿Será esta estupidez de la cultura burguesa un virus? Lo que se explota en primera instancia, como siempre, es el miedo a la muerte y sus posibles respuestas irracionales. Como vamos a morir, tal vez estemos “enfermos de algo”: aceptar la muerte sin alguna excusa sigue siendo difícil. Antes, las dueñas de la propiedad intelectual de esta propaganda que extorsiona con la muerte eran las grandes religiones. No es que dios haya muerto, pero el pensamiento mágico -antes concentrado- se ha disuelto en la cultura moderna. Sus partículas, antes congregadas, flotan dispersas en cada tontería newage. Una de las consecuencias de esta disolución es que el pecado, antes religiosamente radicado en el alma, pertenece hoy al cuerpo: no es pecado ser malo, es pecado ser feo según ciertos cánones; no es pecado la gula, sí lo es la “disfuncionalidad” de la gordura; no es pecado disfrutar del placer hedónico de las drogas, es pecado enfermarse por ello. De la advertencia moral que amenazaba con el infierno, se ha pasado a la advertencia “médica” que amenaza con las torturas del cuerpo que la enfermedad pueda traer. La naturalización de este discurso parece confirmar y aceptar la intervención de mecanismos de poder sobre el cuerpo, esos que se han estudiado en torno al concepto de biopolítica. Wiki sobre biopolítica: “los agentes con poder se esfuerzan en extraer todos los beneficios posibles: la imagen de un poder-guardabosque que espera al momento adecuado para hacerse con la mejor madera, es sustituida hoy por la de un poder-jardinero que todos los días vigila las plantas y abona, poda, injerta, elimina las malas hierbas, riega y cosecha cada fruto en el espacio y tiempo adecuados”. Junto al disciplinamiento impuesto a los cuerpos (circular o establecerse de maneras determinadas en espacios cada vez más regulados, someterse a controles institucionalizados de salud, ser objeto de infinidad de pequeñas coerciones “saludables”) y como parte de él, hay un discurso de la salud obligatoria que –si los detalles que se observan aquí en los primeros párrafos son representativos- atraviesa el campo cultural. Un aspecto ideológicamente interesante de esta forma de discurso sanador que te hace sentir enfermo para controlarte mejor es que no se presenta exactamente como “mandato”, como sí lo hacía la admonición religiosa en relación al pecado del alma. Se presenta como una alternativa razonable: podés fumar (si no es en lugares públicos) pero con culpa, porque te podés morir. Hay una aparente elección. Zizek compara este mecanismo con el del padre que le dice al hijito “podés elegir si visitás a la abuelita o no, es tu libertad, pero sabés que la abuelita te extraña mucho”. Esta formalización de la elección acotada es claramente asimilable a algunos de los mecanismos actuales de consumo: parece que en el shopping podés elegir, parece que las nuevas iglesias pentecostales te dan la opción de adquirir, ya mismo, al espíritu santo y sus utilidades ¡de sanación!

 

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