Por L.V.
Estuve viendo el cine de los Cohn y los Duprat. Tengo, antes que nada, que avisar que mi oído derecho me zumba desde hace dos días y en el izquierdo hay un reloj nuevo que me está volviendo loco. Primero vi, capaz en el peor día para mí de lo que va del 2011, El hombre de al lado. Me pareció, si tuviera que clasificarla siguiendo los parámetros dudosos de la crítica del cine, excelente. Una historia que empieza, como dijo un compañero de trabajo, como si fuera de La pantera rosa. Un tipo que hace un agujero, se le aparece a su vecino y se le mete (arquitectónicamente) en su pecera de diseño de primera clase. Daniel Araoz, en términos actorales, una bestia. El tipo sofisticado, bien hecho y los planos lúdicos que me hicieron resignificar (miento) algunas cosas de Much Music, Televisión Abierta, Ciudad Abierta y El Amante en Canal (á). Miento: todo eso que dije segundo me ayudó a significar lo primero, la incursión que agarré empezada de los Cohn/Duprat en el séptimo arte. Algo de El hombre me produjo la sensación de que es fácil hacer audiovisual (cine o lo que fuera, porque todos los proyectos terminan siendo parte de una misma idea /me olvidaba de Yo Presidente/) y al mismo tiempo que es imposible sentarse a escribir un guión que cierre como les estaba cerrando, a mi parecer, a estos tipos. Después, dos días después, vi El artista, en el mac. Me pareció buena, ni más ni menos. Venía con un techo alto y supuse que era el piso, flotante y de madera revestida, que se merecía ese techo. Dos días después de esos dos días, vi Querida voy a comprar cigarrillos y vuelvo, otra vez en el mac. Llegué primero con mi oído zumbando y me senté en la segunda fila en la oscuridad de arriba porque la primera estaba reservada para las “autoridades” que nunca fueron y que una señora algo polémica supo capitalizar (porque terminó sentada en una de esas sillas) después de explicarle no sé qué cosa sobre la idiosincrasia bahiense al loco que estuvo siempre en el museo, desalineado, y que ahora está afeitado y esbozando un discurso de obediencia debida (de la organización de la proyección de la película), loco que terminó sentado al lado de la vieja loca en donde supuestamente iban a ir las autoridades. De nuevo, me pareció excelente. Es una película atravesada, sin dudas, por la literatura (es la adaptación de un cuento inédito de Laiseca) y eso se nota. La voz en off de Laiseca (las interrupciones constantes al lenguaje cinematográfico con la biblioteca atrás) hacen que, para mí, la película cierre incluso más que las anteriores (donde me había parecido cierta constante de final manijero). Está muy bien Laiseca, muy bien Emilio Disi, muy bien el gallego que hace de una especie de demonio perverso atraído por la mediocridad de las personas. Cuando terminó la película, Duprat (que estaba ahí en la sala) agarró el micrófono y casi que terminó pidiendo disculpas por lo que habíamos visto, como no haciéndose cargo del todo. Lo que pasa, me parece que dijo, es que es una adaptación de la mirada del mundo de Laiseca y entonces quedó esto, algo con humor pero bastante pesimista (“yo me di cuenta de lo que habíamos hecho igual que ustedes, soy un espectador más”), y no la pudimos traer antes porque los dueños de las salas no querían pasarla. Hasta antes de eso, casi no me había dado cuenta de que la película podría ser complicada para una moral más allá de lo que mierda fuera del circuito comercial. Después, sí, me di cuenta de que Laiseca les tiró bastantes cosas al carajo (que desbordó esa lógica lúdica tan hermosa y simple de los planos simétricos). Dice Laiseca en la película (en realidad en su propio cuento), más o menos, que la vida es un campo de concentración y que cada año es un alambre electrocutado que se agrega y que los 30 años es Auschwitz. Después, mira a cámara y dice muy seriamente “no estoy jodiendo”, o algo por el estilo. En esa clave, hay un montón de situaciones terribles donde uno no puede más que decir: “tiene razón”. Excelente, además, si es que esto es posible, el casting del bebé que representa la primera infancia de Emilio Disi: un bebé que piensa cosas jodidísimas con la voz en off de Disi y que nunca cambia la cara de devastación.
Me estoy yendo por las ramas. Acá les dejo los trailes de las tres películas que nombro en este posteo:
EL ARTISTA
EL HOMBRE DE AL LADO
QUERIDA VOY A COMPRAR CIGARRILLOS Y VUELVO



jorgito
julio 26, 2011
estan buenas sus pelis
lastima que sean garcas
Liyo
julio 26, 2011
jorgito: es así, casi una ley entre los bahienses que tienen (a veces) un mínimo talento. cuando escribí la reseña dejé de lado todo lo que no fueran las películas. y lo anecdótico de cuando las vi.
LV
leopoldoveres
julio 26, 2011
jorgito: me quedé pensando en eso de los bahienses con talento (o mínimamente sobresalientes), y pensé que habría que hacer un porcentaje de garcas, para saber mejor. por lo pronto no tgo un número (en ralidad los estimo en un 40 %), pero sí una lista de los conocidos. deben faltar varios, supongo que algún que otro militar:
zambayonni
Angel capa
Verónica lozano
baylac
Cacerola sanchez
Rocio marengo
OVEJA HERNANDEZ
COCO BASILE
milton de mambru,
ginobili,
di sarli,
rodrigo palacio,
payró,
Ramiro Musotto
Claudio graft
El flaco de les luthiers
pepe sanchez
loco montenegro
monteccia
lucas benamo
cesar milstein
espil,
guillermo martinez,
hector libertella,
abel pintos,
cabrera
ordiales,
nestor garcía,
marcelo Richotti
menchini
Maximiliano Ghione
Jorge “laucha” Recio
Pancho Jasen
Eduardo mallea
Polinesio
julio 26, 2011
Daniel Bertoni
Hector Baley ( Nacido en Ing. White)
Gabriela Cerruti
Pablo Paz
Oscar “huevo” Sanchez
Kabuki;que si bién no es famoso, al menos lo conoce mucha gente
Falcioni; que debería serlo, ó al menos tener un busto en alguna plaza céntrica
Liyo
julio 27, 2011
Polinesio: gracias por el aporte, invalorable.